CAMBIO DE ÉPOCA, NUEVAS IDEAS:
LA RENOVACIÓN DEL ANDALUCISMO COMO RESPUESTA A LOS PROBLEMAS DE ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI.
(Definición ideológica y estratégica del Partido Andalucista.)
DOCUMENTO APROBADO EN EL XV CONGRESO
Andalucía, mayo de 2009.
ÍNDICE.
1. INTRODUCCIÓN. 3
2. DEFINICIÓN IDEOLÓGICA. 5
3. ANDALUCÍA EN EL SIGLO XXI. 8
3.1. Nuestra situación como pueblo. 8
3.2. Andalucía en España. 10
3.3. Andalucía en Europa. 12
3.4. Andalucía en el mundo. 14
4. ANDALUCÍA: ENTRE LA CRISIS GLOBAL Y LA PROPIA CRISIS DIFERENCIAL. 16
4.1. Sobre la naturaleza de la crisis. 16
4.2. Las distintas expresiones de la crisis. 18
4.3. La crisis en España. 20
4.4. La crisis global ha acelerado la propia crisis del modelo de desarrollo de Andalucía. 20
5. NUEVAS PROPUESTAS ESTRATÉGICAS PARA LA ANDALUCÍA DEL SIGLO XXI. 22
5.1. Introducción. 22
5.2. Un nuevo modelo económico. 24
5.3. Integrar medio ambiente, economía y cultura. 29
5.4. Un nuevo ideal andaluz de ciudadanía. 34
5.5. Situar a las personas y a los Pueblos en el centro de las relaciones sociales de poder. 41
5.6. Movilización social por la cultura y la educación. 47
6. PRINCIPIOS POLÍTICOS Y ORGANIZATIVOS DEL ANDALUCISMO RENOVADO. 53
7.BASES PARA UNA ACCIÓN COMUNICATIVA ANDALUCISTA. 59
Somos heredero del legado del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, y del andalucismo histórico en general, que consiguieron desenmascarar la manipulación y el falseamiento que durante siglos el poder dominante había fabricado sobre nuestra historia, cultura e identidad y proclamaron que Andalucía es un Pueblo, una Nación, que busca el progreso basado en la paz, la igualdad, la justicia, la libertad, la tolerancia, la autonomía y el universalismo. Los valores que deben seguir inspirando el andalucismo de hoy.
El andalucismo defiende la existencia de un sujeto político colectivo, el pueblo andaluz, como mediación entre las personas y el mundo. El andalucismo tiene una función de crear vínculos entre la persona y la sociedad, de vertebración social, tiene una función sociabilizadora. Desde el punto de vista cultural y político nada se explicaría por la simple yuxtaposición de personas aislados. Cada persona nos relacionamos con nuestro entorno y con las demás personas a través de una determinada cultura que nos permite actuar como un colectivo, es el “nosotros”, el sujeto clave en la política. Nosotros, el Pueblo andaluz, implica una continuidad en el tiempo: los que fuimos, los que somos, los que seremos. El andalucismo impulsa la vivencia de Andalucía como una realidad cultural determinante, como un marco de convivencia y como una escuela de solidaridad.
La cultura andaluza sustenta las señas de identidad de nuestro pueblo. Cada rasgo de nuestra manera de expresarnos, a través del arte, la lengua y el habla, las costumbres, los modos de vida o valores colectivos, ha sido el resultado de un proceso histórico que se ha caracterizado por el mestizaje y la integración. Los andaluces somos el resultado de la mezcla y la convivencia milenaria con distintas civilizaciones que nos han ido dejando lo mejor de sí mismas, aunque el proyecto político andalucista no es acrítico con respecto a la cultura. Queremos potenciar sus valores más humanos, sociales y ecológicos sobre la base del convencimiento de que, por nuestra trayectoria abierta, estos valores forman parte de nuestros rasgos culturales estructurales.
Uno de los elementos fundamentales del sentimiento de pertenencia a Andalucía es el respeto y la identificación con el territorio andaluz. Andalucía es un espacio cuyas fronteras son distinguibles de otras zonas por sus características de flora, fauna, agua, suelos, clima, relieve y por la transformación cultural que sobre él han generado las distintas civilizaciones que se han sucedido a lo largo de la historia. El medio ambiente andaluz, en su diversidad y riqueza, es un elemento de cohesión y un referente para las diversas expresiones culturales del Pueblo Andaluz.
Defendemos nuestra identidad, producto de la continua interacción entre cultura y territorio, como el elemento básico que nos han trasmitido las generaciones anteriores y como una herencia para las próximas generaciones. La defensa de nuestra cultura, de nuestro territorio, el equilibrio de sus ecosistemas, la conservación de los recursos naturales, del patrimonio histórico, de las costumbres o de la organización urbana, son una garantía de calidad para la convivencia y deben ser además elementos integrantes de nuestro modelo económico, para garantizar la futura prosperidad del Pueblo andaluz .
El Andalucismo es un nacionalismo renovado, progresista y ecologista.
1. El Partido Andalucista es un partido nacionalista renovado, adaptado a la actual realidad determinada por el proceso de globalización, que lucha por conquistar el mayor poder para el Pueblo Andaluz y que defiende la democracia y el federalismo cooperativo como principios básicos para la organización territorial de los Pueblos de España, Europa y la Humanidad.
2. Defendemos los valores históricos de la izquierda democrática y progresista: la libertad, la igualdad y la autonomía personal y colectiva.
3. Queremos aportar soluciones y esperanza a la Andalucía del siglo XXI, como una Nación en el contexto mundial, haciendo compatible la actividad económica que proporcione el máximo bienestar a nuestra gente con el mantenimiento de nuestros recursos naturales para que el progreso sea sostenible y no efímero.
- Somos un partido nacionalista renovado.
Para el Partido Andalucista declararse como una organización política nacionalista significa proclamar que nuestro único objetivo es la defensa de los intereses del Pueblo andaluz y que queremos ser el instrumento político para alcanzar un poder que permita a Andalucía situarse en pie de igualdad ante otros Pueblos de España, Europa y el mundo. Esto quiere decir que los andalucistas consideramos a Andalucía como una Nación.
Para el PA declararse federalista significa apostar por un modelo de organización política superadora del Estado de las autonomías que avance hacia un Estado Federal así como defender un principio inspirador para todas las organizaciones supranacionales. La Nación andaluza no necesita fronteras, ni moneda, ni ejército, necesita poder político. Un poder político que no puede ser un compartimento estanco sino que tiene que estar enlazado, a través del federalismo cooperativo, con los Pueblos de España, Europa e incluso el mundo. Necesitamos el poder político suficiente para la autorregulación de nuestros propios intereses y para el autocontrol de nuestros recursos dentro de España y de Europa. Defendemos, pues, autogobierno más gobierno compartido, como la fórmula más adecuada para la construcción de Andalucía, de España, de la UE y a largo plazo de un sistema político mundial.
- Nuestros contenidos son progresistas, en la tradición de la izquierda democrática e igualitaria.
El PA se declara como una organización política progresista y manifiesta que sólo desde una opción comprometida con la democracia y con el progreso socioeconómico autónomo y sostenible de Andalucía, innovador y con poder para generar iniciativas, capaz de abrirse al mundo desde una posición de liderazgo, podrán superarse los desequilibrios territoriales y sociales de dentro y la dependencia y desigualdad respecto a otros Pueblos. Por ello rechazamos y luchamos contra el actual papel que se asigna a nuestra tierra de suministradora de recursos y mano de obra poco cualificada.
Para el PA es una prioridad indiscutible la construcción democrática de una sociedad más justa e igualitaria, abierta y tolerante, pacífica y solidaria.
Somos la izquierda del siglo XXI, la izquierda del compromiso, del trabajo y de la lealtad a nuestro pueblo. Somos una izquierda moderna que se muestra rebelde con los métodos de siempre y cuya única obediencia es la voluntad del Pueblo andaluz y la liberación de Andalucía.
- Incorporamos los referentes actuales del ecologismo político.
Los patrones de producción, distribución y consumo actuales, heredados del tipo de industrialización de alto impacto ambiental, son la prueba más evidente de la inviabilidad del actual sistema capitalista globalizado que ignora los límites del sistema biofísico del planeta. El calentamiento global y el cambio climático, el agotamiento del modelo energético, la carestía de los alimentos básicos y la degradación de los recursos, no sólo ponen en peligro el futuro de la humanidad sino que son un componente oculto de la actual crisis del sistema.
El modelo de desarrollo dominante en Andalucía desde los años sesenta no ha sido sólo una irresponsabilidad sino un ataque sin precedente a nuestra tierra, de consecuencias a veces irreversibles y, en todo caso, muy duraderas. Su práctica política, aunque disfrazada en los últimos años de palabrería demagógica sobre la sostenibilidad, ha producido una catástrofe medio ambiental y territorial, esquilmando el litoral, destruyendo la esencia de nuestras ciudades, amenazando la supervivencia del medio rural, degradando la biodiversidad y contribuyendo a la desertización, la contaminación de ríos o el derroche en el consumo de agua.
La clave del cambio de modelo consiste en integrar los costes medioambientales en la economía. El capital físico es un factor productivo que hay que cualificar y reponer como cualquier otro. Los precios deben decir la verdad ambiental. Dilapidar los recursos naturales y desequilibrar el clima global, no puede seguir siendo gratis. Hay que preparar la transición hacia otro modelo de producción y consumo que respete los límites del metabolismo de la naturaleza, hacia otro modelo de progreso que asegure el presente y el futuro de Andalucía, como contribución a nuestra tierra y a la sostenibilidad del planeta, que garantice la conservación del patrimonio cultural y natural que nos identifica, para que sea disfrutado y valorado por la próximas generaciones, y la calidad de vida que permita la máxima felicidad y bienestar a nuestro Pueblo.
Ser andaluz, desde un punta de vista político, significa tener un sentimiento de pertenencia a nuestro Pueblo, lo que implica que algunos rasgos nos hacen diferenciarnos de otros Pueblos; es la vivencia de un pasado histórico colectivo y común marcado por la fusión de culturas, la adaptación a un territorio y la presencia en momentos decisivos para la vida de otros Pueblos y tierras y también significa una resistencia a las tendencias homogeneizadoras que caracterizan el proceso actual de globalización.
Aunque los andaluces nos sentimos orgullosos de serlo, tenemos escasa conciencia de Pueblo, por causas históricas pero también por la falta de autonomía real. Hay toda una historia de invisibilidad, ocultación, manipulación y apropiación de la identidad andaluza, que se remonta al siglo XIX y se refuerza con el franquismo, que utilizó tópicos de la cultura andaluza para identificar la “españolidad”, fruto de situaciones políticas y económicas a las que interesaba nuestra dependencia y sometimiento, hasta el punto que se ha llegado a calificar de “la identidad sobrante de Andalucía”.
Pero tampoco ha existido, a pesar de la oportunidad de la Autonomía política, un proyecto valiente y decidido ya sea en el modelo económico, educativo, organización territorial o la igualdad social, para la cohesión de Andalucía. Nuestra gran extensión territorial y la falta de articulación interna han propiciado localismos y provincianismos, que contrariamente a lo que pudiera entenderse como lógico, han sido acentuados y reforzados interesadamente en los últimos años, por el centralismo del gobierno de la Junta de Andalucía. La gran abstención en el referéndum del segundo Estatuto de Autonomía muestra, en contraste con la movilización ciudadana del 28 – f, el recorrido de nuestra corta historia autonómica.
Sin una sólida conciencia de Pueblo ha sido imposible obtener poder y protagonismo político, decidir lo que queremos ser como colectivo, influir en las esferas donde se toman las decisiones en este mundo cada vez más globalizado, y reivindicar lo que es justo y equitativo. Nuestra debilidad como pueblo está impidiendo que nos situemos en una posición de poder lo que disminuye nuestras oportunidades y potencialidades de progreso autónomo y competitivo. Andalucía ha sido un granero de votos para los partidos centralistas, poco más que eso. La política andaluza no ha tenido un contenido propio durante estos cerca de 30 años de autonomía..
A pesar de que el acceso de Andalucía a su autonomía fue único en España, recorriendo de principio a fin las dificultades del artículo 151 de la Constitución, referéndum incluido, nuestra situación actual no sólo no se diferencia de las Comunidades Autónomas que accedieron por otras vías, sino que ha sido alcanzada con creces por estas y superada ampliamente por aquellas a las que supuestamente se equiparaba (País Vasco, Cataluña, Galicia).
Este principio desigual del proceso de construcción del Estado de las autonomías, ha sido paralelo a un desarrollo desigual de las competencias asumidas y, sobre todo, de la capacidad de influencia sobre en las decisiones del gobierno central, propiciada por los necesarios equilibrios de poder en el parlamento de Madrid. En este momento el resultado es que algunos territorios, entre los que desgraciadamente no se encuentra Andalucía, tienen fuerzas políticas propias con fuerte representación en sus parlamentos y en las Cortes Generales, que han conseguido sistemas de financiación privilegia y traspasos de competencias que le otorgan una gran capacidad operativa y están en condiciones excepcionales para presionar a su favor para obtener privilegios.
En este contexto político, el desarrollo económico de Andalucía respecto a España, medido en términos de reducción del diferencial en relación a las principales variables (PIB, empleo o convergencia) es demoledor. Nuestra posición de dependencia, nuestro carácter de suministradora de materia prima a los territorios centrales que se venía conformando desde hace dos siglos, no ha hecho más que reforzarse en los últimos años.
Hay que señalar que esta dinámica tiene unos responsables: los partidos centralistas, que han robado el debate político andaluz, utilizando la plataforma del Parlamento y las instituciones de nuestro autogobierno para su confrontación en la política estatal. Hemos asistido a etapas de silencio cómplice y vergonzoso cuando el PSOE gobernaba en Andalucía y en Madrid, con escasísimas reivindicaciones competenciales y mortecina actividad legislativa propia; y etapas en las que el distinto signo político en una y otra administración sólo ha servido para un estéril y permanente bloqueo institucional, los unos pidiendo, los otros negando. La peor lacra para el proceso de construcción de la autonomía y el poder andaluz ha sido su estatalización. Andalucía se encuentra actualmente respecto al Estado en la misma situación que hace 30 años, caracterizada por el sometimiento y la docilidad respecto a las políticas y decisiones del gobierno central. La lucha por la autonomía que protagonizó el Pueblo andaluz, resultó burlada por los partidos políticos que gobernaban en Madrid y en Andalucía, que vaciaron de contenido la conquista que con tanto esfuerzo habíamos protagonizado.
La influencia de la integración de Andalucía en la Unión Europea ha sido muy importante y explica una parte de nuestra situación actual. A partir de la incorporación de España se asumió la obligación de desarrollar políticas con una enorme influencia en nuestra economía (especialmente la Política Agraria Común). La distancia que nos separaba de otros espacios europeos permitió importantes subvenciones y fondos estructurales, por nuestra condición de región atrasada Objetivo I, y comenzamos un proyecto de convergencia y cohesión social.
Andalucía ha sido el territorio del Estado español que ha recibido más fondos estructurales, que han servido fundamentalmente para financiar infraestructuras y formación profesional. También ha habido una importante afluencia de recursos (en forma de subvenciones) hacia el sector agrícola, aunque los que más se han beneficiado han sido los grandes propietarios. Sin embargo, y a pesar de esta gran cantidad de fondos distribuidos en los sucesivos Marcos de Apoyo Comunitarios, la convergencia andaluza con la Unión Europea, verdadero objetivo de estos fondos, está muy lejos de alcanzarse ya que no se han recortado los diferenciales con países y regiones de la Unión, y Andalucía sigue contando con un PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo (PPA) que supone aproximadamente el 82% de la media europea, a pesar de los cambios experimentados en esta media a causa de la ampliación europea hasta 27 estados, mientras que la media española supone el 106%, según Eurostat.
El PIB es un agregado monetario que mide de forma muy imperfecta el grado de progreso de los territorios. Si tenemos en cuenta los indicadores que miden la situación social, es en el capítulo en que más lejos estemos de poder considerarnos ciudadanos europeos al mismo nivel que otros. El gasto en protección social está muy por debajo de la media europea, prácticamente en todos sus componentes excepto en prestaciones por desempleo: Sanidad, protección a la familia y políticas de apoyo a las mujeres, vivienda, exclusión social, pensiones, etc. Pero, sobre todo, si tenemos en cuenta la tasa de paro vemos cual es la cruda realidad de nuestra tierra. Andalucía tiene cerca de un 25% de paro mientras que el paro en España alcanza el 17% y en la UE el 8%.
Desde el punto de vista político el peso de Andalucía en Europa es prácticamente inexistente. Primero, por una conformación de la Unión Europea y sus instituciones que ha obviado a las regiones como interlocutoras, reforzando el poder decisorio de los Estados centrales, incluso para cuestiones que tenían una importancia vital en la escala regional. Segundo, porque la Junta de Andalucía ha sido incapaz a lo largo de estos años de coordinarse con el Estado para que defienda sus legítimas aspiraciones, actuando simplemente como receptora de subvenciones que, como se está demostrando recientemente en muchas ocasiones nos han conducido a una trampa mortal, al orientarse las políticas europeas, por la influencia de Estados y regiones con verdadero peso político en la Unión (Francia, Alemania), de manera opuesta a los sectores que se estaban subvencionando en Andalucía, y llevando a la ruina las actividades que se habían apoyado como competitivas.
Nos enfrentamos en los próximos años a una nueva etapa de la Unión Europea. La importancia de este proceso, agudizado por la crisis, está siendo ocultada nuevamente por los partidos centralistas en todos los Estados, a pesar de que la única garantía de que se exprese la voluntad de los pueblos que los conforman es que participen en este debate. En esta tarea los andalucistas debemos también asumir nuestra responsabilidad. No sólo nos jugamos un conjunto de reglas de juego, sino un modelo que no puede seguir consintiendo anacronismos como Gibraltar, que es parte irrenunciable del territorio de Andalucía.
El concepto “globalización” ha terminado por convertirse en causa y consecuencia de todos los intentos que explican la actual conformación del mundo. Hay dos elementos que resultan claves en el concepto de globalización: la economía y la cultura. A menudo quienes quieren propiciar la integración sin más en lo que llaman un mundo globalizado, están defendiendo realmente una distribución de papeles muy desigual en el gran Mercado Mundial, una distribución, por cierto, no muy diferente a la que se produjo en la época colonial. La globalización así entendida no es más que la reducción de las relaciones entre las personas y entre los pueblos a términos mercantilistas, de división social y espacial del trabajo, y de identificación de los conceptos de valor y precio. Algunos espacios están orientados a una economía extractiva (depredadora e insostenible por su propia naturaleza) que surte de materias primas y recursos a otros espacios que poseen una economía diversificada, altamente tecnologizada (aséptica y poderosa) y basada en la obtención del máximo valor añadido a partir de procesos de transformación en productos que se consideran “imprescindibles” según la lógica consumista del mercado globalizado, y que, por tanto, tenemos que comprar sin discusión.
En esa globalización, Andalucía no ha superado ni está en vías de superar su carácter de colonia, al basar su crecimiento económico en la depredación de sus recursos naturales y en un intercambio desigual con las economías mas desarrolladas, al ser cada vez menos diversa y más dependiente.
Todo este edificio económico parece sustentarse en una rotunda homogeneización cultural y de valores, que favorece la renuncia a aspectos diferenciales e identitarios, y que implica entender la modernidad como parecerse a los poderosos. Esta es la auténtica trampa: oponer lo global (integración en el mundo) a lo local (rémora del pasado y posición reaccionaria), cuando lo que se está machacando es la identidad de los Pueblos, la diversidad cultural, la riqueza de las sociedades humanas y la historia y la tolerancia, valores todos ellos que nos han permitido y explican el progreso humano y la evolución cultural como especie en la tierra. Todo ello está siendo sustituido por la imposición, utilizando incluso la violencia y conceptos tan peligrosos como la guerra preventiva, para mantener “el orden” que algunos privilegiados consideran idóneo para mantener su posición.
Reforzar nuestro progreso autónomo y nuestra identidad no es ir contra el progreso, como pretenden hacernos creer, pero sí ofrecer resistencia a la imposición de los que siempre han actuado como poderes centrales en el mundo. Andalucía ha sido siempre un pueblo abierto y mestizo, una tierra de acogida, en la que, como decía Blas Infante “nadie sea extranjero”. En este momento Andalucía está en una encrucijada que marcará profundamente su historia en el futuro: ceder a las tendencias impuestas que nos integran en un mundo consumista y mercantilizado, en el que se nos pide homogeneización, docilidad y dependencia, u ofrecer una verdadera resistencia ciudadana, dando ejemplo de otra forma de integrar la diversidad y de ordenar las relaciones económicas mundiales. Esto último solo será posible afirmando nuestro protagonismo político en el mundo y renovando nuestra identidad y formas de vida tolerantes y permeables que han sido uno de los factores diferenciales de nuestro Pueblo.
Vivimos en una época de profundo cambio. En un corto período de tiempo se han hecho visible, con una enorme virulencia, las manifestaciones de una crisis global que ha acelerado el estallido de una crisis endógena en Andalucía, producto de las políticas puestas en prácticas por el sistema político andaluz en las últimas décadas.
La actual crisis global no es una crisis cíclica más porque tiene una nueva naturaleza. Es una crisis estructural y tendencial, aunque no lineal, que confirma la inviabilidad del actual modelo de desarrollo. Es la primera crisis de la globalización, entendiendo por tal la ocupación de la totalidad del planeta por un único sistema económico que lo ha convertido en un ámbito integrado sin espacios libres donde expandirse. Sus causas últimas están relacionadas con las contradicciones internas y externas del sistema, sobre todo la desconexión entre la economía financiera y la economía productiva, las dificultades de reproducción del capital, los límites del ecosistema biofísico del planeta, y de los requerimientos de igualdad de los Pueblos y personas que lo habitamos. Ahora nos enfrentamos a las graves consecuencias de haberlos ignorados, en una situación con mucho menos margen de maniobra.
Desde el paradigma dominante, es decir desde la óptica de la economía neoclásica que sustenta toda la interpretación actual de la realidad social tanto en su vertiente liberal como keynesiana, ha sido imposible tanto predecir la crisis como disponer de instrumentos para controlarla. Nos hemos instalado en la inestabilidad y la incertidumbre. La crisis comenzó con una subida muy fuerte del precio del crudo, que se situó cerca de 150$ el barril de brent, y de los alimentos básicos, lo que unido a la crisis de las instituciones financieras, provocó una caída de la demanda a nivel internacional que ha conducido a la recesión e incluso a la deflación.
El sistema económico y político nos ha empujado a vivir por encima de las posibilidades físicas y económicas; en particular los países desarrollados han consumido mucho más allá de lo que le correspondería tanto por su huella ecológica como por el valor de su producción. El déficit exterior norteamericano ha sido financiado por el resto del mundo y en particular por los países emergentes que han invertido en dólares su superávit, para no revaluar su moneda y exportar a precios muy competitivos, con lo que mantenían el dólar alto. La crisis se ha generado desde el centro del sistema y se ha extendido a los países emergentes manifestándose con desigual intensidad en las distintas partes del planeta y produciendo una reorganización territorial del poder.
Aunque en una primera fase aparecía como una crisis de origen financiero y ahora como una crisis que afecta también a la economía real, se trata de una crisis multifuncional que afecta a todos los ámbitos, desde el ámbito político al medioambiental, y que interactúan entre sí, retroalimentándose.
La crisis se ha manifestado en primer lugar como una crisis del sistema financiero que ha diluido sus mecanismos de relación con el valor de la economía real. La creación artificial de activos financieros sobre la base del endeudamiento y el crecimiento futuro, sin relación con la producción real (1 a 3 sobre el PIB mundial), ha originado una burbuja financiera mundial alimentada por la idea de que se estaba produciendo un enriquecimiento generalizado. Precisamente la aparición de las subprimes, una gota de agua en el océano del dinero financiero, introdujo un elemento de desconfianza en los ahorradores que al querer realizar sus ganancias puso al descubierto que el “dinero financiero” carecía de soporte real. Al estallar la burbuja se ha producido una depreciación vertiginosa de los activos, con fulminantes consecuencias en los balances sobre todo de los bancos, provocando la falta de liquidez generalizada y un efecto pobreza que han tenido como consecuencia la quiebra de empresas, el paro, la imposibilidad de pagar las hipotecas u otras deudas y la caída del consumo, llevando a la economía real a la parálisis.
La crisis es también una crisis medioambiental motivada por la profunda alteración del metabolismo biofísico del planeta que se ha manifestado tanto en un horizonte de escasez de materias primas como en el cambio climático producido por la contaminación. El petróleo se ha convertido en el protagonista de esta patología tanto por su carácter de fuente energética fósil como por la producción de gases de efecto invernadero en su combustión. El cambio climático es, hoy por hoy, el fenómeno donde se concentran todos los peligros, las urgencias y las oportunidades de transformación que plantea y demanda la crisis ecológica. El descontrol de los fenómenos naturales motivados por el calentamiento del planeta agudiza a su vez la crisis económica y la carestía de los alimentos.
Coincide y es, a su vez, causa de la actual crisis global, la crisis del sistema político que no cumple con sus funciones y ha perdido la capacidad de innovación siendo sólo funcional en situaciones de continuidad y no de cambio radical como sucede en estos momentos. No ha sido capaz de anticiparse a la crisis ni incluso de reconocerla.
El actual sistema político está basado en una polarización aparente entre una izquierda socialdemócrata y una derecha liberal – conservadora que teatralizan un enfrentamiento electoral sobre cuestiones de fuerte contenido simbólico y escasas consecuencias reales porque comparten una misma concepción sobre el sistema económico aunque necesitan transmitir una fuerte competitividad para movilizar al electorado.
La teatralización del enfrentamiento electoral es posible por la progresiva despolitización del cuerpo electoral compuesto por personas cada vez más aisladas, una vez disueltos los grandes sujetos colectivos, que se relacionan con la información política de forma casi exclusiva a través de los medios audiovisuales, sobre todo la televisión. Esta dinámica está convirtiendo en irrelevante los contenidos políticos programáticos al mismo tiempo que el objeto electoral ha pasado del partido al candidato. Su imagen como producto, que no la realidad política, es el elemento relevante para unos consumidores – electores que legitiman el sistema cada convocatoria electoral pero del que se sienten ajenos y desconocedores de su funcionamiento y que sólo quieren oír promesas de más consumo y menos impuestos.
Los Poderes Públicos han perdido en gran parte el liderazgo político de la economía y se han convertido en meros gestores de unas reglas impuestas en la práctica por los poderes económicos.
Andalucía, como parte del Estado Español, también sufre las consecuencias de la actual situación de la economía española que ha evolucionado en escaso tiempo hacia una economía muy desequilibrada basada en la construcción residencial, la mano de obra con escasa cualificación y el consumo interno como motor de la demanda, que ha crecido muy por encima de la capacidad productiva real, provocando un enorme desequilibrio exterior resultado de la falta competitividad y del incremento de la necesidad de financiación exterior para el consumo.
La economía española ha sufrido un desplome sin precedente en el último año: más de un millón de nuevos parados en doce meses hasta llegar a los tres millones; crecimiento negativo del PIB después de estar por encima del 3% de forma continuada desde el inicio del siglo, déficit público desde un cómodo superávit y pérdida de rentabilidad de los bonos de deuda pública que revelan la falta de confianza internacional en la economía española.
En Andalucía hemos pasado en treinta años del subdesarrollo en el centralismo español a la dependencia como territorio periférico de la UE en un mundo globalizado. Este proceso ha implicado crecimiento económico pero también desequilibrios, expolios y renuncia a los resortes reales de poder: dependencia energética, brecha tecnológica, expolio de nuestros recursos naturales, desastre educativo, ineficiencia de la justicia y la administración pública, segunda residencia de Europa, especio para que las grandes multinacionales drenen las ganancias de nuestro consumo, carencia de un poder financiero, renuncia a la excelencia en nuestras universidades, falta de proyección exterior, aislamiento por la desconexión con las Redes de Europeas de Transporte, deterioro cultural, etc.
Andalucía ha protagonizado un desarrollo en gran parte ficticio y dependiente, entendiendo por tal una situación que, bajo una apariencia de progreso motivada por el fuerte crecimiento del PIB; la generación de un efecto “riqueza” por la revalorización de los activos inmobiliarios y una permanente campaña institucional para “recrear” la realidad, esconde una debilidad estructural que no se corresponde con esa apariencia, porque nuestra economía y nuestra sociedad carecen de bases sólidas articuladas, sobre todo por la falta de inversión en la cualificación de los factores productivos: medio físico, formación, capital y tecnología; el sucursalismo político y la sustitución de nuestro propio imaginario cultural por un imaginario cultural mercantilista, lo que ha provocado una situación subalterna dentro de España y de la UE que afecta a todos los ámbitos sociales andaluces.
Durante este período se ha desaprovechado una coyuntura única en nuestra historia para realizar las reformas estructurales necesarias e impulsar una autonomía real basada en una verdadera conciencia de Pueblo, en nuestros propios valores culturales. La coincidencia de la restauración de la democracia, la instauración de la autonomía y la integración en la Unión Europea podía haber supuesto para Andalucía un impulso de renovación en todos los aspectos. Por el contrario ahora nos encontramos en unas circunstancias de extrema debilidad ante la crisis. En efecto, la realidad andaluza muestra un agudo signo diferencial ante el desconcierto y la pasividad de nuestro sistema político y sin que la ciudadanía parezca que lo haya percibido en toda su extensión. El bipartidismo andaluz oculta la realidad de un crecimiento “líquido” basado en la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento masivo de empresas y familias, sin límites ambientales e incluso a veces éticos. El sistema productivo, que ha utilizado nuestro patrimonio natural para generar beneficios en gran parte de naturaleza especulativos, está fuertemente desarticulado, tiene una baja productividad y es poco competitivo internacionalmente a causa de su especialización en actividades con escaso valor añadido
La crisis ha demostrado la debilidad de las bases de nuestro modelo económico. El paro ha vuelto con una virulencia nunca conocida. La actual tasa de paro en torno al 24% de la población activa puede conducirnos a una situación de emergencia social.
5. NUEVAS PROPUESTAS ESTRATÉGICAS PARA LA ANDALUCÍA DEL SIGLO XXI.
Nos esperan tiempos difíciles en los que es necesario combinar medidas coyunturales, para evitar las peores consecuencias de la crisis y prevenir los recursos suficientes para asegurar el mínimo vital a todas las personas de Andalucía, con reformas estructurales para afrontar las causas profundas de la misma, tanto en Andalucía como a nivel global. Los cambios necesarios exigen de forma urgente nuevas ideas, nuevos objetivos, otro tipo de liderazgo político, otra forma de entender la empresa y la Administración Pública y una nueva cultura social que extraiga la energía de nuestras propias raíces.
El Andalucismo contiene en su propia estructura ideológica las claves para afrontar los problemas y aportar las soluciones a la Andalucía del siglo XXI. El Andalucismo se sustenta en existencia de valores colectivos, inmateriales, frente al individualismo, el consumismo y la materialización de la sociedad. A su vez, tiene una sólida concepción del territorio como factor material no sólo para la transmisión cultural sino también para la conformación de la economía y de nuestra organización social. Así, en las propias raíces del andalucismo están las claves para ofrecer otro modelo para consumir y producir, alternativo al sistema existente: frente al consumismo dominante, desmaterialización de los valores; frente a la economía virtual y especulativa, una sólida concepción material de las bases reales de la economía en el contexto de los límites físicos de nuestra biosfera.
Es consustancial al Andalucismo los valores de democracia, igualdad y autonomía, tan íntimamente relacionados, tanto para las personas como para los Pueblos, en todas las circunstancias pero, en particular, para diseñar las vías para la superación de la actual crisis. Cuanto más dramática se hace la situación de paro, aumento de la desigualdad, desprotección social, desconfianza en el futuro, inseguridad ciudadana o brotes de xenofobia, más imprescindible se hace practicar una política de distribución igualitaria de la riqueza y una profundización de la participación social frente a los populismos autoritarios.
Desde nuestra propia identidad ideológica podemos y debemos abordar una estrategia de transición hacia otro modelo más igualitario, sostenible y humano. El cambio sólo puede protagonizarlo el Pueblo andaluz. Por ello todo proyecto de cambio tiene que tener una intensa capacidad comunicativa, enraizarse en la cotidianidad y en las necesidades de los que más están padeciendo la crisis, poseer una potente carga pedagógica capaz de contrarrestar la sofisticada manipulación de los medios y provocar una nueva energía social desde nuestros propios valores culturales frente a los valores del consumismo y del productivismo.
Las medidas improvisadas ante una crisis desconocida, que ha paralizado la actividad económica y originado una extraordinaria inestabilidad en los mercados, no han conseguido reactivar la economía productiva pero están agotando los mecanismos tradicionales que han utilizado los gobiernos al perder el margen de maniobra tanto fiscal como monetario: el aumento del endeudamiento y la bajada de tipos de interés están dejando prácticamente sin capacidad operativa a los Estados frente a las manifestaciones de la crisis en la economía real, en un contexto generalizado de recesión.
Andalucía carece actualmente de instrumentos financieros con los que poder inyectar liquidez a las PYMES y a las familias. Las instituciones financieras que han recibido ayudas estatales sin precedente, están subiendo el diferencial de los préstamos a pesar de la bajada de tipos de interés del BCE, disminuyendo los plazos de las pólizas de crédito y aumentando sus garantías. Este descontrol económico está provocando consecuencias terribles para nuestra tierra: 944.000 personas en paro, centros de trabajo en quiebra, impagos, desahucios, depreciación de los activos, aumento de la pobreza extrema y una enorme incertidumbre sobre el futuro.
Andalucía, con una tasa de población activa inferior a la española en más de dos puntos diferenciales y una población ocupada inferior a la media española, tiene una tasa de paro de cerca del 25%. Estas diferencias se intensifican en cuanto a la realidad de la mujer trabajadora andaluza, tanto por la menor tasa de actividad de la mujer andaluza como porque su tasa de paro que sobrepasa el 26%.
Las perspectivas son sencillamente dramáticas: el 12% de las familias andaluzas tienen a todos sus miembros parados, podamos alcanzar el millón de parados a finales del 2009 y una tasa de paro superior al 25%. Si esto llega a ocurrir los parados y paradas sin cobertura podrían llegar a las 300.000 personas, al mismo tiempo que el déficit público español superar el 5% anual, lo que dificultaría a medio plazo la disposición de recursos para hacer frente a esta situación.
La economía andaluza ha continuado un proceso iniciado hace siglos caracterizada por su naturaleza extractiva, especializada y dependiente. En las últimas décadas esta tendencia se ha acentuado por el peso alcanzado por la construcción residencial y el consumo interno, con un alto grado de endeudamiento de empresas y familias lo que ha repercutido en un gran déficit exterior. Frente a esta situación, que ha demostrado su fragilidad en tiempos de crisis, los andalucistas tenemos que liderar un nuevo modelo.
Creemos que es necesario:
- Establecer nuestra alternativa en al menos dos niveles territoriales: en el conjunto de Andalucía y en las realidades comarcales. A nivel andaluz es necesario tener el poder político propio para diseñar nuestro camino de salida de la crisis y para obtener los recursos necesarios y la capacidad de influir en los ámbitos español, europeo e internacional. Pero es a nivel comarcal donde podemos articular la economía desde la producción y la distribución hasta el consumo, aprovechando las ventajas comparativas de cada territorio y racionalizando los procesos de transporte.
- Reformar en profundidad de nuestra estructura productiva adaptándola a la sociedad postindustrial sobre la base de las nuevas tecnologías; el apoyo a las industrias no contaminantes; la cualificación de los factores productivos; la especialización en la producción inmaterial; la incorporación de los costes reales medioambientales de reproducción y contaminación a la producción y el consumo y el desarrollo de los nuevos bienes comunes que está generando la revolución tecnológica como innovadoras herramientas para la creación de mercancías. Tenemos que lograr una economía abierta al exterior para equilibrar nuestra balanza de pagos.
- La territorialización de nuestra economía y la reforma estructural de nuestro sistema productivo, debe ir unida al fomento del ahorro y a nuevas pautas de consumo basado en la eficiencia y no en el derroche de los recursos.
- Especial importancia tiene, como causa de nuestra crisis diferencial, la brecha tecnológica de Andalucía respecto a la media española, ya de por sí atrasada con respecto a la media comunitaria. Andalucía representa tan sólo el 7,7% de gastos totales en actividades innovadoras de las empresas respecto a España. Toda la acción pública y privada debe tender a la convergencia tecnológica y a la articulación de una red de centros científicos de Andalucía coordinados con las universidades y los espacios tecnológicos industriales, orientados a la investigación en sectores y actividades sostenibles.
- Andalucía presenta una elevadísima tasa de dependencia energética exterior superior al 94%. El grado de autoabastecimiento energético de Andalucía alcanza tan sólo el 5,6%. El incremento del consumo de energía primaria desde 1995 ha sido muy superior a la media española y europea a causa del tipo de desarrollo económico que se ha promovido en nuestra tierra. El modelo de abastecimiento energético de la economía andaluza continúa estrechamente ligado a los combustibles fósiles, principalmente al petróleo y sus derivados. Apostamos como prioridad absoluta por alcanzar el liderazgo mundial en energías renovables.
- De la comparación del VAB andaluz y español se puede deducir fácilmente que el VAB de Andalucía es inferior a lo que le correspondería por su población: un 14.1% frente a un 17’77 %. El único sector productivo que está muy por encima de la media española es la agricultura. El sector servicios y el de la construcción están un poco por encima de la media mientras que el sector industrial está muy por debajo de la media española. La economía directamente productiva representa (agricultura + industria) tan solo el 16,5% del total del VAB andaluz mientras que sólo la construcción representa el 13,1%, lo que da una idea de las consecuencias que está teniendo sobre nuestra economía la explosión de la burbuja inmobiliaria y las dificultades de absorber en otros sectores el empleo de la construcción, que aún representa cerca del 13% de los ocupados andaluces. Defendemos una reforma agraria ligada a una nueva cultura del agua y a la agricultura ecológica y una industrialización en sectores de alto valor añadido, competitivos internacionalmente y de bajo impacto ambiental. El sector servicios aunque está muy desarrollado pero es muy dependiente de centros de decisión exteriores. En necesario vincularlo a nuestra propia estructura empresarial e industrial, como es el caso de otros territorios.
- Para ello es necesaria la reorientación del sistema financiero andaluz, totalmente enfrentado y dividido. El compromiso de unidad y fortaleza, la independencia respecto a las distintas opciones políticas y el único objetivo de servir a Andalucía de nuestras Cajas, es lo que puede determinar un cambio de enorme importancia para el futuro del Pueblo andaluz. Defendemos una banca andaluza pública sobre la base de las Cajas y Cooperativas de crédito que aseguren el crédito a PYMES y a familias. Aunque hace poco tiempo esta propuesta hubiese parecido utópica, en estos momentos sólo se diferencia de los que están haciendo los gobiernos incluso de EE.UU. y del RU., en que sería proactiva y no reactiva.
- Las infraestructuras son elementos estructurantes del territorio y determinantes para su cohesión social. Los andalucistas proponemos un modelo equilibrado entre las nuevas necesidades de infraestructura y el consumo injustificado de territorio. Proponemos más gestión, más inteligencia, más atención al mantenimiento y a la calidad de las existentes, al mismo tiempo que defendemos un cambio cualitativo en las prioridades y formas de transporte con un nuevo concepto de movilidad que no perjudique a nuestra calidad de vida ni aumente las emisiones contaminantes. Queremos invertir la proporción del transporte de mercancías entre carretera y ferrocarril; limitar el tráfico pesado en carretera y autopistas; promover que los centros urbanos de todas las ciudades y pueblos estén “desmotorizados”: libres para peatones, ciclistas y transporte público, restringidos y prohibidos para el coche y que los centros de trabajo tengan planes de movilidad sostenible.
- Nuestro compromiso como alternativa es trabajar para transformar el modelo económico de Andalucía mediante una apuesta por: la diversificación y el control de los procesos, fortalecimiento de la estructura empresarial; la sostenibilidad real del modelo; un sistema financiero andaluz unido y fuerte sobre la base de la caja única; una cultura emprendedora,; una reivindicación tenaz de la nivelación en infraestructuras y servicios; una completa modificación de las relaciones entre el campo y la ciudad; la transformación de los productos agrarios en nuestra propia tierra o un nuevo concepto de la distribución comercial sobre la base de los centros comerciales abiertos frente a las grandes superficies de las multinacionales que privatizan el espacio.
- Todo ello sólo será posible si hay un compromiso social global, en particular de los empresarios. La nefasta cultura de la subvención, del clientelismo político y de la dinámica especulativa que busca el enriquecimiento rápido y personal, debe ser desterrada de Andalucía. Los empresarios, los profesionales y los trabajadores andaluces son los más interesados en crear las condiciones para que nuestras empresas sean líderes en el mercado y para que Andalucía despegue definitivamente. Debemos apoyar una verdadera cultura emprendedora, que devuelva su auténtico sentido al concepto de trabajo, esfuerzo, capacidad personal y compromiso con la sociedad a la que pertenecemos. Para los andalucistas es clave el apoyo a los autónomos y a la Pequeña y Mediana Empresa de Andalucía, verdadero motor económico y dinamizador del empleo.
Andalucía sólo puede ser comprendida a partir de la estrecha relación existente entre sus gentes y la naturaleza que la ha sustentado a lo largo de los siglos. El medio natural andaluz y el Pueblo Andaluz interactúan para originar una cultura única, propia de la tierra andaluza, que no podía haberse producido en ningún otro lugar del mundo. El entorno natural de Andalucía es uno de los más ricos y diversos de Europa, destacando la singularidad de sus ecosistemas y de sus comunidades y especies animales y vegetales.
Uno de los elementos fundamentales del sentimiento de pertenencia a Andalucía es el respeto por la tierra andaluza. El medio ambiente andaluz, en su diversidad y riqueza, es un elemento de cohesión y un referente para las expresiones culturales y folklóricas del Pueblo Andaluz. No existe una persona de Andalucía que no ame a su tierra por encima de ideas o condición social o cultural y no lo exprese donde quiera que vaya.
La defensa de la integridad territorial andaluza adquiere un sentido más amplio en la defensa de la integridad de los valores naturales presentes en el territorio andaluz. Los diversos pueblos que se han fusionado para conformar la identidad andaluza, han compartido el mismo espacio, transformándolo sucesivamente, vinculando su desarrollo a lo que ofrecía esta tierra y a los recursos que ponía a su disposición, construyendo el paisaje rural y urbano que hoy podemos disfrutar. Este sentimiento de pertenencia y defensa de la tierra andaluza ha llegado hasta nuestros días constituyéndose en factor fundamental del hecho andaluz y fuente del andalucismo moderno.
En las últimas décadas el expolio del medio ambiente ha sido el mayor de nuestra historia. Dos cuestiones son especialmente graves: el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y la ocupación artificial indiscriminada del territorio. El tipo de modelo económico andaluz, que ha tenido sus principales pilares en el urbanismo salvaje, en el consumismo y en la consideración de los recursos de la naturaleza como ilimitados, ha provocado la destrucción de gran parte de nuestro patrimonio natural.
Asumir la responsabilidad ambiental nos compromete a preservar el capital natural a través de un consumo que no supere la capacidad de reponer recursos materiales, hídricos y energéticos no renovables que se gasten, y que la velocidad del uso de éstos no supere el ritmo de sustitución por otros recursos más duraderos. La capacidad de degradación del planeta no puede superar la capacidad que tiene el aire, el agua o la tierra para absorberlos y renovarlos. Hay que priorizar la eficiencia, la reutilización y la restauración como valores económicos, medioambientales y culturales básicos.
Para ello hay que insistir en relocalizar nuestra estructura económica: que los bienes consumidos sean producidos en términos generales en lugares cercanos, comarcales, para minimizar los costes ambientales de transporte, dotarnos de autonomía real y organizar las redes para una nueva economía. Proponemos la creación de “Economías Comarcales Organizadas” como unidades operativas para la reforma estructural de nuestro sistema social y económico y la orientación de las políticas activas de empleo y formación hacia los sectores prioritarios comarcales.
El Partido Andalucista entiende que debe asumir esta herencia ambiental y traducirla en un posicionamiento político que defienda los valores naturales de la Nación Andaluza, como elementos de nuestro patrimonio y de nuestra identidad. Un posicionamiento que gestione los recursos como un legado del pasado y una herencia para las próximas generaciones. Este posicionamiento se expresa en los siguientes principios básicos:
- Para superar la crisis, además de articular medidas paliativas para proveer las necesidades de las personas, es necesario refundar la economía sobre bases reales, fomentar otro estilo de vida, otra civilización, otras relaciones sociales. El modelo de progreso de la Nación Andaluza es la integración de economía, medio ambiente y cultura, cuyos principios deben ser respetados en todas las actuaciones públicas y privadas.
- Las decisiones y estructuras políticas que se adopten en Andalucía deben ser generadas a partir de los principios de escala, descentralización y diversidad. En este sentido, creemos que la comarcalización del territorio andaluz es la respuesta política y administrativa adecuada a la realidad ambiental de nuestro tierra.
- La defensa y conservación de los espacios naturales andaluces, el equilibrio de sus ecosistemas y la garantía de calidad para la vida de los andaluces y andaluzas, debe ser la columna vertebral del modelo de progreso económico y el principio que garantizará la futura prosperidad del pueblo andaluz.
- No se permitirán en el territorio andaluz actividades económicas que supongan un balance negativo en la extracción de recursos naturales o en la generación de residuos o sustancias contaminantes. En ningún caso, las actividades económicas deben generar una merma en la calidad del medio ambiente andaluz ni en la capacidad del mismo para sustentar a la generación presente y futura de andaluces.
- Todos los andaluces tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente sano. Para una defensa efectiva de este derecho, el Partido Andalucista tiene por objetivo incluir el derecho al medio ambiente como un derecho subjetivo en el ordenamiento jurídico vigente en el territorio andaluz.
- El aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ha alterado los equilibrios climáticos. El cambio climático es la principal amenaza ambiental a la que se enfrenta la humanidad en este siglo, y uno de los principales riesgos económicos y sociales. Pero estamos a tiempo para actuar en dos frentes: en la mitigación, es decir, en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, y en la adaptación, consistente en identificar la vulnerabilidad de los sistemas socioeconómicos y naturales a los impactos del cambio climático y adoptar medidas para minimizar esos riesgos. Andalucía no es una excepción. De hecho, el incremento de las temperaturas puede ser algo superior en Andalucía que la media global, y las principales amenazas la tenemos en la reducción de recursos hídricos disponibles, en el aumento del nivel del mar que destruya parte de nuestro litoral y en los daños a espacios tan propios y definitorios de Andalucía como Doñana y Sierra Nevada.
- El fin de la era del petróleo puede dar paso a un modelo descentralizado (energías renovables) o centralizado (energía nuclear) o incluso a la destrucción completa de las zonas aún poco exploradas, como los polos, para exprimir la era del petróleo (estiramiento del actual sistema). La progresiva sustitución del petróleo por energías limpias y renovables es una prioridad frente al cambio climático y el agotamiento de las reservas de fuentes energéticas no renovables, que además debe configurar un futuro energéticamente autónomo y descentralizado, reduciendo todas las tensiones geoestratégicas.
- Un indicador básico que mide el nivel de dependencia de un territorio es la intensidad de instalaciones de alto riesgo que alberga. Andalucía, a principios de los años ochenta, consiguió evitar la instalación de centrales nucleares, pero desde entonces no ha disminuido riesgo de catástrofe nuclear y medioambiental por la existencia de bases militares de la OTAN en Rota, Morón y Gibraltar e incluso han aumentado los riesgos de accidentes con gravísimas consecuencias ecológicas sobre todo en el Estrecho. Las bases militares están fuera de todo control como lo demuestra su utilización para operaciones encubiertas de la CIA o el permanente trasiego de submarinos nucleares. El cementerio nuclear de El Cabril será el destinatario del 95% de los residuos que irán generando el cierre previsto de las centrales nucleares en España. Nos oponemos de manera frontal a cualquier intento de instalar centrales nucleares en nuestro entorno y reivindicamos la total desnuclearización de nuestro territorio continental y litoral.
- Defendemos una nueva cultura del agua basada en un equilibrio entre las políticas de oferta y demanda y en la defensa de los intereses a largo plazo de Andalucía. El agua dulce de calidad constituye un recurso estratégico esencial para Andalucía, en su triple vertiente de recurso ecológico, recurso para las necesidades humanas y recurso para el progreso económico.
La sequía es un fenómeno normal en el clima mediterráneo que la planificación hidrológica debe prever para garantizar el abastecimiento en períodos secos. Además, el cambio climático está implicando el aumento de la frecuencia de las sequías, el aumento de la temperatura media anual y la disminución del nivel de humedad, hasta el punto que los expertos prevén que los recursos hídricos de las cuencas mediterráneas pueden menguar un 30% por lo que este problema se agudiza. En Andalucía sufrimos una sequía crónica que contrasta con las inundaciones salvajes que hemos padecido en numerosas ciudades andaluzas, producto del descontrol urbanístico, el mal estado de los cauces o la falta de conservación y modernización de las infraestructuras.
La gestión del agua en Andalucía ha sido nefasta: el 25% de acuíferos están contaminados y apenas hay control sobre los recursos subterráneos; un 1/3 de la grandes ciudades andaluzas no depuraran el agua; hay graves problemas de vertidos de agua sin depurar en los ríos; inexistencia de una política tarifaria coherente y acorde con la realidad; Administración obsoleta; contaminación creciente; descontrol de los usos y de los recursos, con cerca de un millón de pozos ilegales; defectuoso mantenimiento de las infraestructuras y ríos y acuíferos exhaustos.
Los andalucistas proponemos alcanzar un gran consenso social y político para compartir una nueva cultura del agua basada en la contención de la demanda, el ahorro; la reforma de las infraestructuras de distribución; la mejora de la gestión; la implantación de tecnologías agrarias, industriales, urbanas y domésticas que reduzcan el consumo; la depuración y reutilización de aguas superficiales y la conservación y regeneración de los bosques y riberas de los ríos, afrontando el reto de la adaptación a la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea.
5.4. Un nuevo ideal andaluz de ciudadanía.
El Andalucismo es sobre todo una ideología social porque considera que el sujeto político básico es un sujeto social diferenciado cuyos intereses comunes y generales, presentes y futuros, deben ser el objetivo de toda la acción pública de la comunidad a que sirve: el Pueblo andaluz. El ideal de ciudadanía andaluza tiene mucho que ver con esto: estar integrado socialmente significa sentir la comunidad como propia y la propia identidad como perteneciente a la comunidad, pero es imposible mantener estos lazos de pertenencia e identidad, sin garantizar a los individuos (y a los grupos) los derechos básico para la existencia.
Estos derechos básicos, que es necesario definir en cada época histórica, no pueden estar mercantilizados por lo que tienen que estar garantizados al margen del mercado. El mercado es necesario dado un nivel de complejidad y diferenciación social, pero ni el más eficiente de los mercados en capaz de hacer sociedad. El mercado, lejos de asignar estos derechos, tiende a disolverlos, porque estos derechos se construyen sobre bienes públicos. La construcción de Andalucía como nación está íntimamente ligada a la producción de bienes comunes o públicos como elementos centrales de la sociedad para asegurar el mínimo vital a cada una de las personas que forman parte de la misma.
El Andalucismo tiene como fin prioritario una sociedad cohesionada, culta y conciente de sí misma. Como nacionalistas andaluces nuestro principal objetivo es contribuir a la existencia de una sociedad civil activa y solidaria que utilice todo nuestro acervo cultural para satisfacer de la manera más eficiente nuestras necesidades colectivas e individuales que tienen la singularidad de nuestra forma de ser, de nuestro entorno y de nuestra historia.
Los ejes que estructuran nuestra propuesta tienen como denominador común el valor de la igualdad como el principio básico que debe conformar toda nuestra sociedad, en equilibrio con la idea de mérito, mediante el establecimiento de límites a la desigualdad, suprimiendo privilegios y asegurando un mínimo vital para todos los residentes en Andalucía con el objetivo de lograr plenamente la igualdad de oportunidades. Para ello hay que profundizar y ampliar el Estado del Bienestar, proponiendo alternativas que satisfagan la demanda de nuevos derechos, y correlativamente la atribución de nuevas responsabilidades, con el fin de alcanzar una mayor igualdad, convergiendo con la media española y europea y superando la actual situación de mala calidad de los servicios públicos, circunstancias que denotan una estructura propia de países dependientes.
El dramático aumento del paro en el último año, con más de 382.000 nuevas personas en paro, ha intensificado en Andalucía la desigualdad, la pobreza extrema y la marginalidad. Parados, inmigrantes, mujeres maltratadas o familias desestructuradas son una dura realidad que apenas tiene respuesta desde las Administraciones al mismo tiempo que se amplía la desigualdad entre los que más tienen y la ciudadanía media. Cuando mayor es el grado de desigualdad en la distribución de la renta, mayor es el grado de insatisfacción y más se reduce la cohesión social. Igualmente es necesario equilibrar nuestro territorio con el objeto de evitar que se produzca un desarrollo dual entre la costa y en las grandes ciudades por un lado y el interior rural por otro.
La sociedad andaluza está hoy desarticulada, sumida hasta hace poco en un discurso de autocomplacencia y ahora desconcertada y en un situación de grave colapso económico que tiene enormes secuelas sociales. Además, y en términos generales, está desilusionada ante una realidad aplastante de control partidario de las organizaciones de acción civil, que deja poco margen de maniobra y produce una sensación de impotencia y pasividad. Como dirían los sociólogos, nuestro capital social es débil y esta es una de las raíces de nuestra debilidad global económica, política, cultural, etc.
Hay que partir de las nuevas necesidades que producen los grandes cambios que están teniendo lugar en nuestra sociedad como las altísimas cifras de paro y la llegada inmigrantes que entre otros efectos puede producir, si no se contrarresta por políticas progresistas, una estructura dual: por abajo, servicios públicos de baja calidad y por arriba, rebajas fiscales y servicios privados “social o étnicamente” limpios. También es necesario contemplar las nuevas necesidades de las familias donde por necesidad se suele sacrificar el contacto con los hijos porque se trabaja fuera de casa.
Los andalucistas defendemos para construir un nuevo ideal andaluz de ciudadanía en el siglo XXI los siguientes principios básicos:
- Autonomía personal. El principio sobre el que descansa la vida es el principio de autonomía. Esta declaración ideológica está infiltrada por todos sus poros de él, tanto en su dimensión colectiva como personal. La base de la autonomía personal descansa en un trabajo estable, una formación adecuada, la garantía de la satisfacción de las necesidades básicas y un entorno seguro y habitable. Eso es lo que queremos para todas las personas y es lo que debe constituir el núcleo de nuestra acción política.
- Construir nuestra sociedad sobre valores no mercantilistas. Queremos ayudar a conseguir una sociedad con fuertes vínculos de convivencia mediante la revalorización de la tolerancia, la cultura y la solidaridad para erradicar la violencia y la inseguridad. Una sociedad menos consumista y que valore más las cosas importantes como la afectividad o la salud. El papel cada vez más intenso que está teniendo los grupos de edad en la sociabilización de los jóvenes, muy influidos por modelos competitivos y consumistas, hay que contrarrestarlo por una sociabilización basada en nuestros valores culturales de cooperación y tolerancia.
- Extender la idea de igualdad sin distinción de origen. Los valores propios de la cultura andaluza se basan en la autonomía personal y colectiva y en la tolerancia. Nuestra identidad como pueblo, que se ha construido en un proceso continuo de mestizaje, es una defensa de extraordinaria riqueza frente a los procesos de aculturación causados por la globalización. Estos valores son hoy más necesarios que nunca en la sociedad intercultural hacia la que caminamos. Uno de los mayores riesgos que corremos es establecer dos clases de personas: las que tienen derechos porque gozan del atributo de la ciudadanía y los que carecen de ellos. La igualdad es un valor universal y como tal lo queremos aplicar los andalucistas. Es imprescindible afrontar la realidad de la inmigración evitando ghetos sociales y culturales, introduciendo su cuantificación y su singularidad cultural a la hora de la prestación de los derechos, proporcionales los servicios públicos adecuados a sus necesidades al mismo tiempo que impedimos la inmigración ilegal y colaboramos con el progreso de los territorios emisores de inmigración hacía Andalucía. Igualmente es necesario el mantenimiento permanente de con nuestros emigrantes en el exterior de Andalucía y el desarrollo de políticas para su regreso.
- Igualdad real de género. La sociedad del bienestar es una sociedad donde se tiene que producir una igualdad real de género tanto en el trabajo como en el hogar y donde no pueda ni siquiera imaginarse la violencia contra las mujeres. Las mujeres andaluzas deben participar activamente y en igualdad de condiciones en la construcción del nuevo ideal andaluz de ciudadanía asumiendo paritariamente responsabilidades institucionales públicas y privadas. Cualquier política que desarrollemos deben tener incorporada la perspectiva de género para superar para siempre las condiciones que han determinado las diferencias sociales entre hombre y mujeres. Nuestro objetivo es conseguir una presencia igualitaria de la mujer en la toma de decisiones, eliminar los obstáculos que limitan el acceso de la mujer a una vida plena y poner los medios necesarios para favorecer una ciudadanía más activa.
Las mujeres y los hombres andaluces deben participar activamente en la igualdad y la conciliación asumiendo paritariamente responsabilidades públicas y privadas. Cualquier política debe tener incorporada la perspectiva de género como una política transversal.
- Incluir tres nuevos derechos fundamentales: autonomía, renta básica y vivienda. Además de los derechos subjetivos públicos ligados a las libertades civiles como el derecho a la justicia o la seguridad, el Estado del Bienestar ha universalizado el derecho gratuito a las prestaciones sociales, a la sanidad y a la educación pública. Pero existen otros tres que hay que incluir en los derechos sociales: el derecho a la autonomía de las personas dependientes, el derecho a una renta básica para todas aquellas personas que carezcan de los recursos suficientes y el derecho a una vivienda digna para todos los que no puedan acceder a ella, de acuerdo con lo que determine la ley y según los criterios de equidad y proporcionalidad. En Andalucía viven unas 700.000 con alguna discapacidad. El Partido Andalucista quiere propiciar desde su actuación política una mayor implicación social con los discapacitados, haciendo que todos nos sentamos partícipes de su problemática para integrarlos así efectivamente en la sociedad.
- Ampliar la política de mejora de la calidad de vida. La sociedad del bienestar no puede ser sólo la suma de derechos individuales de contenido económico. Antes al contrario son los nuevos derechos colectivos los que inciden de manera más decisiva en nuestro bienestar. Por ellos hay que establecer políticas eficientes para combatir los diversos elementos que degradan la atmósfera, los alimentos, el agua y la salud al mismo tiempo que introducimos con decisión el concepto de calidad de vida unido a los derechos colectivos.
- Acabar con la pobreza extrema. La sociedad del bienestar debe asegurar a todos nuestros residentes un mínimo vital. Sin ello habremos fracasado. No podemos consentir que haya personas que pasen hambre o vivan en la calle.
- Prevención de la salud. La sociedad del bienestar no es sólo una sociedad paliativa sino que a medida que se consolida e intensifica lo es sobre todo preventiva. La salud no sólo es cuestión de médicos y hospitales sino que sobre todo es una opción cultural. Una alimentación sana como la que proporciona nuestra cultura mediterránea y unos hábitos de vida basados en el respeto a nuestro cuerpo es tanto una responsabilidad social como individual y un claro exponente de salud pública.
- Calidad de los servicios públicos. La prestación efectiva de los derechos básicos depende de la calidad de los servicios públicos. Para ello necesitamos una administración eficiente, una planificación adecuada y una financiación suficiente. Ninguna de estas tres condiciones se cumple hoy con satisfacción en Andalucía. Una administración autonómica muy politizada, la improvisación y la falta de participación real en la planificación de nuestras necesidades y sobre todo una financiación insuficiente que incluso todavía arrastra el pago de la deuda histórica para la nivelación inicial de los servicios públicos explican las deficiencias en los servicios de educación, justicia o salud. En particular, la infradotación en el gasto público sanitario explica, entre otros factores, las abultadas listas de espera, la mala organización de las urgencias, falta de personal sanitario suficiente y falta de medios y de infraestructuras. Especial importancia tiene conseguir una administración de justicia rápida y eficiente.
- Para los andalucistas el trabajo es el valor principal sobre el que se construye tanto la sociedad como la autonomía de las personas. El bienestar de la población depende sobre todo de que nuestras familias cuenten entre sus miembros con trabajadores extra domésticos que reporten ingresos y permitan elaborar expectativas de independencia para construir proyectos individuales, familiares y colectivos.
Además, vivimos una intensa crisis de la globalización capitalista: el aumento escandaloso del paro; el crecimiento de la contratación temporal; la volatilidad del empleo; la deslocalización del lugar de trabajo, el trabajo off time o el teletrabajo, están reestructurando por completo las relaciones laborales. Este nuevo tipo de capitalismo no crea relaciones entre trabajadores sino lazos muy superficiales que hacen muy difícil una reacción orgánica. Es por ello muy importante recordad que la persona no puede ser tratado igual que las cosas. Los andalucistas impulsamos la creación un marco andaluz de relaciones laborales y la generalización de convenios colectivos de ámbito andaluz que superen a los convenios provinciales y que recojan exigencias mínimas en cuanto a salario mínimo, seguridad en el trabajo y derechos para todas las personas que trabajan en Andalucía.
Andalucía está a la cola de la conciliación de la vida laboral y familiar. Casi el 50% de los ocupados manifiestan problemas para compatibilizar ambas realidades. Es imprescindible por lo tanto introducir todo tipo de medidas que ya se han ensayado con éxito en muchos países europeos para implantar esta cultura en nuestros centros de trabajo, como introducir en las empresas el responsable de conciliación.
Los datos sobre accidentes laborales son escandalosos. La tasa de siniestralidad laboral es casi un 40% superior a la media europea. En la inmensa mayoría de los casos donde se ha producido un accidente laboral no se aplicaba la Ley. Sin embargo el número de inspectores es muy pequeño, tienen carencia de medios y falta poder jurídico suficiente. Hay un inspector por cada 30.000 trabajadores, cuando la media en la Unión Europea es de casi un inspector por cada 12.000 trabajadores. Necesitamos realizar un esfuerzo especial para acabar con esta lacra. Sabemos que esto no será posible sin un cambio radical en nuestro sistema laboral que impulse el cooperativismo y acabe con la elevada temporalidad, rotación y precariedad y con la falta de formación.
La crisis es sobre todo política porque ha demostrado la ineficiencia del sistema. Las campañas electorales han girado en torno al mensaje implícito de que era posible que viviéramos por encima de nuestras posibilidades reales: menos impuesto y más consumo es el paradigma de la felicidad que los líderes políticos del bipartidismo insisten en ofrecernos. No importa que para ello los recursos se hurten de la necesaria reforma que requería nuestra economía escasamente cualificada pero altamente impactante, especulativa y consumista.
Las personas asisten atónitas al panorama político español actual: frente a una crisis que está arrasando sus empleo y sus ahorros, los partidos centralistas de la derecha y de la izquierda siguen escenificando sus enfrentamientos tradicionales, envueltos en escándalos de corrupción y espionaje, aparcando no ya las alternativas de cambio frente a la crisis sino incluso las reformas institucionales básicas como la renovación del Tribunal Constitucional, precisamente cuando están pendientes sentencias tan importantes como las que tienen que resolver los recursos de inconstitucionalidad sobre las normas estatutarias andaluza y catalana.
En particular, el sistema político andaluz está ausente frente a la crisis, siendo, sin embargo, un actor imprescindible para afrontarla. El bipartidismo ha conducido a Andalucía hacia un callejón sin salida. Por un lado, la permanencia en el poder de forma ininterrumpida del PSOE ha generado un verdadero régimen basado en la patrimonialización de las instituciones autonómicas y en la utilización de los recursos públicos para perpetuarse en el poder, lo que ha provocado una amplia corrupción social mediante la normalización del clientelismo. Ha evitado realizar las reformas estructurales necesarias para no generar conflictos, practicando una política de subvenciones con beneficios a muy corto plazo y emitiendo un doble discurso: nominalmente un discurso de izquierda, de logros y de sostenibilidad, frente a una práctica hiperliberal y desarrollista. Con ello han conseguido al mismo tiempo el voto popular y el apoyo de los poderes fácticos. Por otro, el PP representa la derecha tradicional, centralista, desarrollista y defensora de los privilegios de unos pocos que no aporta ninguna perspectiva de cambio, sino más bien de retroceso.
La falta de alternancia es indicador de la baja calidad democrática de nuestro sistema político. El sistema centralista ha conseguido estructurar el imaginario político andaluz en una confrontación nominal entre la izquierda y la derecha, alimentada en gran medida por el componente autonomista o centralista de los discursos, sin que la confrontación entre andalucismo y centralismo tenga por ahora un espacio autónomo significativo de identificación política. Esa es una de nuestras principales tareas.
Los andalucistas queremos situar a las personas y a los Pueblos en el centro de las relaciones sociales de poder. Queremos, en particular, que las personas de Andalucía y el Pueblo andaluz tengan poder real propio, más democracia y una administración pública eficiente que optimice todos los recursos para luchar contra la crisis. Honestidad, eficacia, austeridad y participación deben ser los valores que nos identifiquen:
- Gobernar la globalización. El dominio de los mercados financieros en el ámbito internacional sin contrapeso de los poderes públicos democráticos es posiblemente el mayor problema al que se enfrenta la humanidad. Es imprescindible la creación de instituciones internacionales democráticas que globalicen también la igualdad, la libertad y la democracia. Especial importancia tiene la integración internacional de la economía y el medio ambiente mediante la regulación de una nueva contabilidad que registre el coste de reposición de los recursos naturales, sustituya los actuales indicadores productivistas por indicadores que proporcionen una imagen real del bienestar, controle la creación ficticia de dinero financiero y establezca compensaciones por el intercambio desigual.
- Federalismo cooperativo. Impulsamos el proceso de integración política de la Unión Europea que arrastra la asignatura pendiente de la aprobación de una Constitución que debe servir de marco para afrontar los problemas del siglo XXI, profundizar en la ciudadanía europea y articular la participación no sólo de los Estados sino también de las regiones, en el contexto de una democratización de su funcionamiento. En particular, es irrenunciable la participación de Andalucía en todos los órganos comunitarios en los que se tomen decisiones que afecten a nuestras competencias.
Defendemos una España federal, en las que las Comunidades no sólo tengan autonomía sino que participen activamente en la conformación de la voluntad del Estado, en particular en todos aquellas materias que tengan incidencia en Andalucía, mediante la reforma del Senado como cámara de participación territorial, la institucionalización de la conferencia de presidentes autonómicos y la participación en todos los órganos del Estados.
- Un proyecto de autonomía integral para Andalucía. Reivindicamos la autonomía real de Andalucía en todas sus dimensiones: económica, cultural, política y territorial. Necesitamos poder político propio que lo conseguiremos a través de representación andalucista en todos los parlamentos e instituciones; mediante la recuperación de las elecciones propias diferenciadas de las elecciones generales; con empresas líderes; mediante la localización en nuestra tierra de organismos internacionales, europeos y españoles y potenciando nuestra proyección internacional tanto desde el punto de vista del liderazgo como de los intereses de nuestras empresas. Es vital establecer un nuevo sistema de financiación justo y equitativo, sin privilegios para ninguna comunidad, que garantice en condiciones de igualdad la prestación de los servicios públicos así como el traspaso de competencias tales como la policía autónoma; la gestión de las tierras de propiedad del estado en Andalucía; centros científicos y tecnológicos; puertos, aeropuertos; tráfico; museos; cercanías ferroviarias; inmigración, inspección de trabajo o gestión del litoral.
- Reformar la administración de la junta. Hoy tenemos una administración autonómica centralista, dualizada y patrimonializada, usada como instrumento para premiar y castigar a amigos y enemigos aunque esto implique un importante grado de ineficacia pública. Necesitamos la reforma de la Administración Pública y el control del gasto corriente para contener el déficit mediante la supresión de las Diputaciones, la reducción del número de Consejerías y de las empresas públicas y fundaciones, que duplican la estructura administrativa por motivos de clientelismo político; la reforma urgente de la administración de justicia; la descentralización comarcal.
Las prestaciones de los derechos sociales deben estar gestionados por una administración única mediante el criterio de cercanía. Los sistemas informáticos permiten hoy una administración personalizada que conozca las necesidades reales de las personas y colabore activamente en su satisfacción. Defendemos pues una administración cercana en una administración única, eficiente austera, descentralizada y profesionalizada.
- Comarcalización. La territorialización no sólo de la economía sino de la vida misma es un principio del andalucismo renovado. La comarcalización integral de Andalucía es una condición para ello, que tiene también una dimensión institucional y política. Hay que superar la concepción obsoleta de la frontera provincial y construir un modelo de comarcalización con legitimidad democrática directa en las que los municipios actúen de manera coordinada, coherente y complementaria al servicio de los ciudadanos, con auténtico poder de decisión. En un territorio tan extenso como Andalucía, esta iniciativa hubiera sido fundamental no sólo para la igualdad de oportunidades en la prestación de servicios básicos al ciudadano, y la dotación de las infraestructuras necesarias para aumentar la cohesión, sino para reforzar la participación cercana y directa de todos los andaluces en las instituciones que marcan nuestro autogobierno.
- El poder local. El modelo actual de competencias y financiación municipal está en la raíz de muchos problemas territoriales. Los ayuntamientos, y las entidades locales en general, se ven sometidos a la presión de tener la obligación de prácticamente todos los servicios al ciudadano y disponer para ellos de cada vez menos recursos económicos. Muchos ayuntamientos han creído que la “única” solución era propiciar un desarrollo inmobiliario que ha disparando la especulación y ha hipotecado a medio y largo plazo el futuro de sus vecinos.
La autonomía de los municipios debe estar garantizada por un apropiado sistema de financiación basado en la independencia y en el equilibrio interterritorial. Pero al mismo tiempo, los entes locales deben ser instituciones al servicio del autogobierno, instrumentos para acercar el poder andaluz al ciudadano, y deben armonizar su autonomía con los objetivos y competencias que, nos corresponde en nuestra condición de nación. Apoyamos la reivindicación de aquellos pueblos que por su historia, hecho diferencial y viabilidad económica, adopten mayoritariamente su decisión de convertirse en municipio o entidad local autónoma.
El centro del nuevo sistema administrativo andaluz debe ser la gestión municipal, individual o agrupada en comarcas. Los municipios como administración más cercana deben tener las competencias exclusivas en la gestión de la vivienda pública, empleo, seguridad en el trabajo, los servicios contra la dependencia, los servicios para la integración de los inmigrantes y contra la pobreza y la marginalidad y estar dotados de la financiación necesaria sin distinción de colores políticos.
- Mas Democracia. Todas las instituciones, desde las globales a las locales, deben estar vitalizadas por un nuevo impulso democrático. Nuestra alternativa consiste en una profundización real en la democracia, potenciando su dimensión deliberativa frente a la democracia mediática del márketing; la más activa frente a la ritualización pasiva del voto cada período de tiempo; la más sociabilizadora frente a la pasividad que trata de que las personas se desentiendan de la esfera pública o colectiva; la más amplia frente a la que limita los derechos por razón del status.
En especial hay dos grandes lacras que son incompatibles con la democracia: la violencia y la corrupción. El terrorismo sea cual sea su naturaleza es el principal enemigo de la democracia y por tanto del Pueblo andaluz. Los andalucistas impulsaremos su derrota y desaparición con todas nuestras energías. La corrupción destruye la confianza del Pueblo en la democracia y es una traición a la construcción nacional de Andalucía. Debemos ser absolutamente contundentes ante el menor atisbo al mismo tiempo que hay que eliminar las situaciones que la propician como la actual regulación de la financiación de los partidos, limitando estrictamente los gastos electorales y garantizando el acceso igualitario a los medios de comunicación públicos de todas las candidaturas.
Tenemos que lograr en definitiva que la sociedad condicione a los poderes públicos y no que los poderes públicos puedan condicionar a la sociedad. Para ello proponemos reformar el sistema electoral dotándolo de mayor representatividad y limitando los mandatos.
- INTRODUCCIÓN.
Los andalucistas entendemos la cultura como una forma de vida; como la expresión de todos los aspectos de nuestra realidad, desde las prácticas económicas, hasta las formas en que se manifiesta nuestra sociabilidad, las manifestaciones artísticas o nuestro pasado. Las expresiones, formas y prácticas culturales que poseen una mayor capacidad diferenciadora, por ser resultado de un proceso histórico singular, son las que adquieren el carácter de marcadores identitarios: son las que integran el Patrimonio Cultural de nuestro Pueblo. La identidad cultural de Andalucía no se contrapone al multiculturalismo: si algún Pueblo ha resuelto la aparente contradicción entre el universalismo y el nacionalismo ese ha sido el andaluz que tiene como orgullo demostrar el escrupuloso respeto a todas las culturas y el rechazo de la intolerancia.
Desde esta perspectiva, defenderemos todos los instrumentos encaminados a proporcionar los medios necesarios para que las diversas manifestaciones culturales de nuestro Pueblo puedan ser expresadas en libertad, desarrollando nuestras señas de identidad, en el convencimiento de que la cultura es nuestro principal activo porque es el elemento diferenciador de los Pueblos dentro de la actual globalización mundial. La libertad y la convivencia del Pueblo andaluz se basan en la cultura y la educación. Nuestra prioridad frente a la crisis multifuncional del sistema es impulsar una sociedad con un alto nivel formativo y consciente de su identidad.
La cultura andaluza está sufriendo una cuádruple amenaza tanto desde ámbitos exteriores como interiores:
a) La homogenización internacional producto de la globalización ha adquirido una hegemonía hasta hoy desconocida. El imponente poder determinante del mercado es el único que actúa realmente en el terreno cultural, imponiendo sus pautas. Al mercado pertenece, por lo demás, los que son hoy prácticamente los únicos y supremos educadores: la publicidad y la televisión, sin que los Poderes Públicos los contrarresten con la defensa de valores distintos.
Frente a la amenaza del monocultivo de la globalización, proponemos una política activa de movilización social a favor de la valorización de nuestros usos culturales singulares, desde la gastronomía, las fiestas populares, la creación o nuestras formas de convivencia.
b) Las actuales pautas culturales dominantes determinan una sociedad que valora ante todo el espectáculo, el consumo y los nuevos gregarismos e intenta que le demos la espalda al esfuerzo, al trabajo constante y al compromiso asumido responsablemente para el largo plazo. Planteamos impregnar todas las actuaciones públicas de un contenido ejemplarizante en favor del esfuerzo, la participación y la responsabilidad.
c) La Junta, hasta ahora, ha marginado a la cultura andaluza, sustrayéndola de cualquier protagonismo político y haciéndola desaparecer de la agenda política. Han intentado que nuestro carácter de nación cultural y nuestra identidad se volviera invisible, reforzando sin embargo los tópicos y estereotipos andaluces dentro y fuera de Andalucía. Los andalucistas tenemos como principal propósito devolverle a la cultura el protagonismo que se merece y que las personas de Andalucía necesitan.
d) Los medios de comunicación de la Junta abusan del populismo, la frivolización y banalización, desplazando nuestra auténtica cultura como la mala moneda desplaza a la buena, a la vez que se le está sustrayendo todo su potencial crítico y alternativo. Esta política está produciendo una catástrofe cultural en general pero especialmente entre la juventud con claras consecuencias de anomia cultural, pérdida de las señas de identidad andaluza, e incluso comportamientos violentos, ensanchando la brecha cultural intergeneracional.
2. EDUCACIÓN.
La quiebra de nuestro sistema educativo tiene una triple perspectiva, educativa, social y económica, por la progresiva carencia de formación humanística y científica del alumnado, el avanzado deterioro de la convivencia en los centros educativos y como consecuencia de ambos, la resignada desmotivación que se va produciendo en el profesorado. La desculturización de amplias capas de toda una generación de jóvenes y el fracaso escolar, son sin duda el peor legado que este sistema ha producido, justamente cuando lo que más necesitamos, especialmente frente a la crisis, es una alta cualificación de nuestros recursos humanos.
La desculturización está muy ligada a la pérdida de la perspectiva colectiva. Los textos de los estudiantes no reconocen nuestras señas nacionales. Andalucía se define como una simple región o Comunidad Autónoma, cuando el propio Estatuto habla de nacionalidad; la historia de Andalucía apenas existe; las referencias a la cultura andaluza se reducen a las “semanas culturales” que se celebran coincidiendo con el 28 de febrero, y nuestro territorio siempre está subordinado al localismos.
El fracaso escolar es una lacra. Los informes de la OCDE (Informes Pisa) nos sitúan siempre en las ultimas posiciones. El porcentaje de personas que finalizan con éxito la enseñanza secundaria obligatoria en relación al total de la población que tienen 16 años, edad teórica de finalización de dicha etapa, es una información relevante para conocer los resultados del sistema educativo. Según los últimos datos disponibles hemos pasado de un 73% en el año 1999 a un 66% en el año 2003. Otro indicador básico es el porcentaje de jóvenes que habiendo alcanzado como máximo la enseñanza secundaria obligatoria no siguen estudios posteriores. En el año 2006 representaban en Andalucía el 36,8%, en España el 29,9% y en la UE el 15,3%
Parte de la explicación de este fracaso está desde luego en el menor gasto público por alumno. El gasto público por alumno en enseñanza no universitaria pública, en el año 2005, último presupuesto liquidado, es en Andalucía de 3.872€ mientras que la media española es de 5.299€.
Hay que introducir en nuestro sistema educativo las transformaciones necesarias para que los estudiantes estén realmente preparados para ser competitivos profesionalmente en el escenario del espacio europeo; se comprometan con el desarrollo económico, social, y cultural de nuestra tierra y obtengan los conocimientos, destrezas y habilidades necesarios para desenvolverse en el mercado laboral actual. El sistema educativo andaluz debe disponer de los recursos necesarios y generar valores democráticos y participativos sobre la base de la cultura del esfuerzo y de la responsabilidad con el bien colectivo. El conocimiento de la cultura andaluza debe constituir una parte esencial en las oposiciones del profesorado.
- UNIVERSIDADES.
Las Universidades andaluzas tienen una importancia estratégica para nuestro progreso, tanto como formadoras de nuestro capital humano más cualificado como por constituir la principal herramienta para la plena incorporación de Andalucía a la sociedad del conocimiento. La situación actual no es satisfactoria porque, sobre todo, tienen una financiación deficiente cuyos ratios figuran en los últimos lugares de los distintos países de la Unión Europea. Al mismo tiempo es muy alarmante la previsión del descenso de licenciados universitarios, que puede limitar el propio desarrollo económico así como la baja cuota de alumnos extranjeros, un 2%. Destaca igualmente la escasa relación con la empresa andaluza y la baja producción de patentes en Andalucía, un 57% inferior a la media española.
Además el proceso de Bolonia ha introducido graves incertidumbres sobre la producción autónoma de conocimientos, la privatización de la enseñanza pública superior por la vía de los hechos y la desconexión de las Universidades con los requerimientos de la sociedad a la que pertenece.
Proponemos convertir nuestras Universidades en centros de alto nivel que a su vez se conviertan en el motor del cambio que Andalucía necesita, mediante un Plan espacial de financiación universitaria hasta llegar al 1,3% del PIB; potenciar la especialización y la diferenciación de nuestras Universidades; la actividad en I+D+I y su conexión con la empresa andaluza; que los estudiantes andaluces accedan a las universidades europeas y americanas y, que, a su vez, las universidades andaluzas sean capaces de atraer a universitarios extranjeros; informatizar la docencia; la eliminación de trabas burocráticas y la dotación suficiente de personal administrativo.
- MEDIOS DE COMUNICACIÓN.
Otro aspecto fundamental de desarticulación social es la política de medios de comunicación. Canal Sur, la televisión pública de Andalucía, como proyecto global, del que deben ser salvadas algunas iniciativas de gran calidad, ha servido estos años para proyectar la imagen más rancia y arcaica de Andalucía, cayendo frecuentemente en el tópico y la indolencia.
Estamos convencidos de que existen medios de comunicación y profesionales de la información que son y se sienten andaluces y que están muy preocupados con la situación económica, política y social de Andalucía. Muchos de ellos jugaron un papel esencial en la reivindicación de nuestra Autonomía, y sirvieron de altavoz para las demandas del Pueblo andaluz. El nuevo proyecto andalucista propone ilusionar y colaborar con los medios de comunicación, desde el respeto a su independencia y deber de información, fomentar y desarrollar una cultura democrática y participativa, reivindicativa y articuladora, comprometida con la construcción de una Andalucía, y representativa de las aspiraciones y necesidades de todos los andaluces y andaluzas. Necesitamos medios de comunicación de ámbito exclusivamente andaluces
Proponemos un cambio radical en RTVA, especialmente en el Canal sur, sobre la base de la neutralidad y la calidad y la supresión escalonada de la publicidad, de forma que se convierte en un motor de la creatividad, de la innovación y del diseño, de divulgación del orgullo por nuestra habla andaluza, dirigida por los profesionales de la cultura y de los medios de comunicación, con el objetivo de realizar un verdadero servicio público para Andalucía. Este cambio tiene que empezar por su propia denominación “Canal Andalucía”, como testimonio de nuestra identidad.
5. CULTURA DIGITAL.
Para salir del actual modelo de dependencia hay que acometer una revolución digital en Andalucía. Hoy, el progreso de una sociedad no dependiente exige un alto grado de cultura digital. La revolución digital que propugnamos debe promover un cambio de actitud para nuestra plena incorporación a la sociedad del conocimiento, lo que requiere un esfuerzo de formación permanente de la población en el uso de las nuevas tecnologías (lifelong learning) y la dotación de las infraestructuras necesarias.
- Queremos ser la expresión política del Pueblo andaluz.
El pueblo andaluz percibe que es necesario que Andalucía cuente con un Partido nacionalista fuerte. Hoy más que nunca se aprecia la necesidad de la existencia de un partido como el nuestro. Muchos sectores de la sociedad se encuentran expectantes sobre lo que puede ser del andalucismo y se animarían a participar en la confección de este proyecto si conseguimos dar el cambio necesario que la sociedad nos demanda. El Pueblo andaluz necesita una expresión política propia y es nuestra responsabilidad articular una alternativa en el contenido y en la forma; en la elaboración programática y en la comunicación; en las instituciones, en los barrios, en los centros de trabajo y en la calle; en los medios de comunicación tradicionales, en el contacto permanente con la gente o desde Internet.
- Unidad del andalucismo.
Debemos reforzar la fuerza y la unidad del andalucismo. El Partido Andalucista debe ser la casa común de todos los andalucistas con los únicos límites de aquellos que no aceptan la democracia o tienen prácticas corruptas o violentas. El funcionamiento plenamente democrático, el trabajo en equipo, el respeto a los principios ideológicos y a los estatutos deben ser los cauces para resolver cualquier debate, sobre la base de la máxima libertad interna y la máxima unidad en nuestra comunicación con la sociedad andaluza.
- Ser el tercer espacio.
Frente al bipartidismo podemos y debemos convertirnos la alternativa, con un programa de defensa radical de los intereses de Andalucía, incorporando los contenidos alternativos al sistema centralista, desarrollista e injusto que representan de forma complementaria las opciones liberal – conservadora y socialdemócrata. Entre las dos expresiones complementarias del sistema de dominación no puede haber aliados ni enemigos permanentes sino la defensa permanentes de los intereses de Andalucía.
- Innovación.
Debemos representar una alternativa de renovación política, liderando la innovación de la agenda política andaluza para caminar hacia la sociedad del futuro. Los andalucistas podemos ofrecer los objetivos y los instrumentos para las reformas necesarias que nos permitan emprender un cambio radical y afrontar con éxito la superación de la actual crisis sobre bases sólidas, practicando una renovación ética de la política basada en los valores frente a las prácticas mercantilistas en política, siendo un instrumento de comprensión de la realidad que ofrezca al Pueblo andaluz una interpretación de los cambios que están ocurriendo y de las mejores alternativas para ellos, concibiendo la acción política con un componente pedagógico y ejemplarizante en contacto directo y permanente con los problemas reales del pueblo andaluz.
- Renovación.
El PA es un partido joven. No es representativo de la era industrial sino de este nuevo mundo que comenzó precisamente en el último tercio del siglo XX. No podemos ser un Partido “típico”, ya que nuestra labor es fundamentalmente de “pedagogía política” hacia el pueblo andaluz, rompiendo las barreras de lo que es “políticamente correcto” para pasar a lo que es “políticamente necesario” para nuestra tierra. Este papel pasa por despertar la conciencia nacional, mediante un mensaje de cohesión a la sociedad andaluza, por la defensa de nuestros legítimos intereses, para que tengamos auténtica libertad para decidir y elegir el futuro que queremos.
Pera para ello también necesitamos cambiar nosotros mismos. Tenemos que hacer un vuelco hacia la sociedad andaluza, recuperando el sentido cotidiano de la política para los barrios y los pueblos, hoy muy alejados de la política oficial y sometidos a una tremenda presión por la crisis económica.
- Prestigio y confianza.
Queremos ser un partido percibido por el Pueblo andaluz como útil, querido y respetado. Queremos obtener la plena confianza del Pueblo andaluz como su único partido propio que interpreta nuestra realidad a la luz exclusivamente de los intereses generales de Andalucía, sin ningún tipo de condicionante, que mira al mundo desde Andalucía, que genera ideas nuevas producidas en Andalucía.
Volver a los Parlamentos tanto andaluz como español y europeo y a los Ayuntamientos de las grandes ciudades es la primera condición para poder ser útil a nuestro Pueblo. Tenemos que emprender un camino sólido e irreversible en la recuperación de la confianza del Pueblo andaluz.
En este momento creemos urgente recuperar la credibilidad, que no es más que demostrar en cada una de nuestras declaraciones, actuaciones y estrategias que nuestro único objetivo es la liberación de Andalucía, el ejercicio completo de su autogobierno, el bienestar del pueblo andaluz y la conformación de un poder andaluz que nos permita una posición en pie de igualdad en el concierto mundial, europeo y del Estado.
- Liderazgo social.
El surgimiento del nacionalismo andaluz estuvo ligado a un paradigma: la autonomía política para gestionar mejor nuestros recursos y sacar a los andaluces del subdesarrollo donde el centralismo nos había conducido. Ahora es necesario para ofrecer un camino para afrontar la crisis de la globalización, vencer la dependencia y acabar con asfixia democrática: el andalucismo renovado lucha por la autonomía integral, política por supuesto, pero también económica, ecológica, cultural y social.
Nuestro primer objetivo debe ser la revitalización de la sociedad y la cultura andaluza a través de otro tipo de relaciones entre la esfera política y ciudadana que no se basen exclusivamente en una relación mediática indirecta, incluyendo en las esferas públicas, y movilizando, a todos los sectores. Cualquier iniciativa política debe contener siempre un componente de participación social; debemos propiciar nuevos canales de comunicación, participación y mediación con la sociedad más excluida, como los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes o la tercera edad.
- Liderazgo político.
Queremos reformar el sistema político para que cumpla con eficiencia su función, ahora más necesaria que nunca; queremos que los andaluces pongan a Andalucía como su prioridad fundamental; queremos propiciar la articulación de Andalucía como espacio político propio e incorporar los grandes temas (paro, reconstrucción económica, deterioro medioambiental, dependencia energética, marginación política, crecimiento de los desigualdades, inseguridad creciente, reformas administrativas, financiación autonómica y local, comarcalización, inmigración, etc.) al debate electoral; queremos alcanzar una posición central en el sistema de partidos con una defensa radical de los intereses de los andaluces.
- Buen gobierno.
Nuestra mejor expresión del proyecto que defendemos para todo el Pueblo andaluz está en la acción de gobierno que estamos desarrollando en todos aquellos ayuntamientos donde gobernamos. El profundo sentido del andalucismo de nuestras políticas, la eficiencia en la gestión, la honestidad y la austeridad, la tolerancia cero contra la corrupción, la conversión del programa electoral en la hoja de ruta de la gestión pública y la total transparencia, con participación activa de los ciudadanos en las grandes decisiones, son los pilares sobre los que tenemos que apoyarnos para volver a obtener la confianza masiva de todo el Pueblo andaluz.
- Participación.
El nuevo proyecto andalucista necesita revitalizar la participación de la sociedad mediante un diálogo permanente que nos haga cercanos a los problemas y necesidades de la gente. Recuperar la comunicación con todos los sectores sociales y colaborar en la articulación de una sociedad para que pueda ser cada vez más libre, son prioridades de todos los militantes. A veces no basta con informar de lo que hacemos o de lo que pensamos, algo sin duda importante, y en la línea de un partido político; sino que es también necesario estar implicado en el la formulación de las aspiraciones de los andaluces y andaluzas, y esto sólo puede conseguirse poniendo en marcha dinámicas de auténtico movimiento social, haciendo partícipes incluso a la sociedad civil más próxima al andalucismo en las decisiones políticas del PA, utilizando la posibilidades que ofrece la red 2.0.
- Nueva forma de hacer política.
Nos preocupa la desmovilización que existe en la sociedad andaluza, no sólo por la abstención el último referéndum de aprobación del estatuto de Autonomía, sino por la escasa implicación de la gente en los instrumentos que hacen posible su participación directa. Existe una gran desconfianza en lo público y un cierto rechazo al trabajo voluntario por el interés colectivo. Tenemos que liderar una respuesta para recuperar el protagonismo de los ciudadanos y su corresponsabilidad en la construcción nacional de Andalucía, a través de otra forma de hacer política. Queremos ejercer una nueva forma de hacer política, reconciliar a la opinión pública andaluza con el nuevo andalucismo y conquistar nuevos espacios para el debate público; queremos poner de manifiesto lo que las personas tienen en común frente a la privatización de la vida y frente a la patrimonialización de la realidad que sólo quiere que veamos individuos y objetos.
- Un nuevo estatuto para militantes y electores.
El Partido Andalucista es un proyecto colectivo. Tenemos que hacer realidad un nuevo concepto de trabajo en común, comunicación y participación interna de los militantes, de los simpatizantes e incluso de los votantes, impulsando un proceso de formación interna, una red permanente de participación ciudadana a través de ventanas electrónicas que recojan la opinión de los militantes, simpatizantes y de los votantes del andalucismo; el trabajo en equipo, la información interactiva y la planificación a través de grupos de trabajo de toda la acción política del andalucismo, que tiene una enorme responsabilidad para afrontar con éxito las próximas citas electorales.
- INTRODUCCIÓN.
La política andalucista debe tener tres grandes pilares: nuestra propuesta ideológica y programática, nuestra organización y la acción comunicativa con el Pueblo andaluz.
En nuestra acción comunicativa gozamos de una ventaja competitiva sobre otras opciones ideológica: el andalucismo no ha separado los sentimientos de la racionalidad porque no los confunde con la irracionalidad. Antes al contrario, sabemos que las emociones pueden contribuir a la configuración de bienes públicos y a la esperanza colectiva, para la movilización política. Queremos llenar de sentimientos la política porque marginarlos sería dejarles el hueco a los populistas de cualquier signo. La despolitización de lo sentimental empobrece la vida pública; por el contrario, politizar las emociones puede ser un factor de renovación si se utilizan como un recurso democrático y emancipador. Las emociones son una forma de experiencia política y de saber social del Pueblo que están presentes en todos los ámbitos de la vida y en todas las acciones; son una forma de conocimiento que no pueden ser recluidas en la esfera privada. Precisamente esto es posible porque el andalucismo se construye sobre la relación con la identidad y con la identificación, que son claves para volver a hacer interesante la política y promover la participación. Nuestra declaración programática se basa en el análisis racional aunque no esté exento de sentimientos.
La acción comunicativa se basa en la comprensión de las emociones del Pueblo andaluz aunque esté sustentada en la razón. Ambos son estados de la misma realidad aunque una en estado sólido y la otra en estado líquido, deben tener autonomía sobre la base de la coherencia. La organización andalucista, tanto en sus estructuras organizativas como sus líderes en cualquier ámbito, debe ser el nexo entre la comprensión y la comunicación, entre la complejidad y la simplicidad, entre el discurso y el relato. Las ideas y los valores hay que repetirlos todos los días para que puedan ser evocado de forma relativamente simple mediante una o dos palabras, mediante un slogan, mediante una imagen o mediante un símbolo. Precisamente lo que define a una comunidad nacional es la espontánea capacidad de generar formas simbólicas vivas que pueden promover acontecimientos.
- Introducir la confrontación entre centralismo y andalucismo.
Es vital que el Pueblo andaluz tenga un marco cognitivo propio porque constituye el referente cultural básico para la empatía política. Entender la política como acción comunicativa es comprender que hacer política implica hacer “una política cognitiva” y sentar “una base moral” mediante la expresión y la generación de valores en clave de autenticidad.
Los marcos cognitivos de la actual distinción cultural de izquierda y derecha que se ha construido sobre el recuerdo del enfrentamiento de clases en la sociedad industrial, y en particular sobre el recuerdo de la guerra civil, constituye la principal seña de identidad de los ciudadanos de Andalucía que absorbe y descodifica las señas de identidad nacional. Sin embargo los partidos que lo representan no tienen diferencias cualitativas sino que utilizan la división social a nivel simbólico para crear competitividad electoral. Debemos agregar la “fisura nacionalista” que rompa el monopolio de la fisura “izquierda – derecha” en el marco del imaginario político andaluz.
Los marcos cognitivos en Andalucía están muy determinados por el franquismo y tienen que ver con la patria, la religión, la autoridad, la propiedad, la familia, el sexo, el miedo, el rol aceptado, la sociabilización, la política, etc. El andalucismo debe ser una respuesta coherente a todos estos sentimientos básicos desde la perspectiva de la identidad nacional de Andalucía. Debemos contribuir a nuestra cohesión como país y a fomentar nuestra conciencia como Pueblo a través de los valores de la libertad, lo colectivo, la solidaridad, la defensa de la tierra, la razón y la igualdad.
- Transmitir nuestra utilidad.
La mayoría del Pueblo andaluz no se define como nacionalista, progresista o ecologista aunque, sin embargo, se siente profundamente andaluz, se identifica con nuestra tierra y comparte los sentimientos de libertad, igualdad y tolerancia. Por esto nuestro mensaje puede y debe ir dirigido a la inmensa mayoría del Pueblo andaluz, sin sectarismos, para que capte nuestra necesidad, nuestra utilidad, al ser la única organización propia del Pueblo andaluz.
La sociedad andaluza debe percibir la funcionalidad del andalucismo. Sólo las Comunidades con partidos propios con fuerte implantación pueden defender sus intereses con solvencia. Un partido andalucista fuerte es el requisito imprescindible para devolver el poder y el protagonismo a Andalucía. El andalucismo es el único defensor de la igualdad alcanzada por Andalucía el 28-F, denunciando la discriminación y el agravio que supone que otras comunidades gocen de privilegios cuando por razones históricas tienen una situación de mayor nivel de renta y servicios. Somos necesarios, incluso sin estar gobernando.
4. Nuestras propuestas se basan en la unidad del Pueblo andaluz y en diálogo con todas las fuerzas políticas democráticas.
Nuestra idea de la unidad del Pueblo andaluz es lo que mejor expresa nuestra comprensión de la comunidad compartida que llamamos nación andaluza, la comunidad que surge de un plebiscito diario y que posee un amplio y mayoritario consenso, y cuyo aval lo constituye una historia, una tierra y una cultura común en la que se ha revalidado esa alianza que compone la sustancia nacional.
La defensa de la unidad del Pueblo andaluz, que es una seña de identidad de los andalucistas, nos induce a una actitud de diálogo y de acuerdos con las otras fuerzas presentes en Andalucía con la que confrontamos en las ideas políticas, con el único límite del carácter democrático de las mismas.
- Transmitir realismo y esperanza ante la crisis.
La crisis significa el fin de una época y el cuestionamiento de la bases del actual sistema. Ninguno de los dos partidos del sistema saben como afrontar la crisis en Andalucía. La Junta está desaparecida y los ciudadanos carecen de un poder andaluz que los oriente. El Pueblo andaluz necesita ideas propias y líderes nuevos, sólo así podremos luchar con esperanzas en esta situación de dificultades e incertidumbres. Debemos tomar la iniciativa y adelantarnos a los acontecimientos. Hay que tomar medidas urgentes frente a la crisis al mismo tiempo que emprender reformas. Los andalucistas sabemos que esta crisis es la crisis de la globalización del sistema industrial y de la sociedad mercantilizada y desigual y que es necesario un cambio radical del sistema que debe basarse en la racionalidad que establece la igualdad, el consumo responsable, la existencia de naciones culturales y en los límites medioambientales.
La actual situación de Andalucía es mala por culpa de la orientación política dominante, pero los andaluces podemos superar esta situación y el andalucismo es la alternativa. Tenemos que existir con mayúscula en la conciencia de nuestro Pueblo. Representamos el cambio, la innovación, ideas propias para el siglo XXI.
- Somos distintos: representamos el futuro y el cambio real.
La clave para abrir el andalucismo a la sociedad civil no es apuntarse a todos los mensajes. La clave es la singularidad, la autenticidad y la personalidad de nuestro mensaje. Los andalucistas tenemos un mensaje propio que ofrecer, coherente y creíble, y un objetivo claro que es que cada vez más sectores sociales de nuestra tierra se impliquen en el proyecto de nuestra construcción nacional.
Transmitir siempre el mismo mensaje, claro, definido y con firmeza, de quienes somos y cuál es nuestra conciencia, ideología y estrategia; basar nuestros discursos en un alto grado de contenido y siempre apoyados con el mayor número de datos y cifras posibles; actuar y tomar siempre decisiones coherentes con nuestra entidad, razón de ser y estrategia, para tratar de ganar la máxima credibilidad; practicar u na comunicación radicalmente ética, basada en una conducta socialmente responsable.
Nuestro mensaje también debe tener en cuenta que competimos con los partidos del sistema que mantienen una permanente confrontación electoral. No podemos beneficiar indirectamente a ninguno de ellos. Nuestro discurso debe tener por lo tanto una fuerte singularidad e identidad para que otra fuerza política no se aproveche de nuestro trabajo o de nuestras ideas, como ha venido sucediendo.
Junto a cualquiera de sus necesidades, esperanzas y temores debe haber un mensaje andalucista visible, claro y absolutamente comprensible, basado en el realismo y la esperanza, cuyo contenido implique un mensaje de inconformismo con nuestra injusta situación actual y de lucha por un futuro distinto. Hay que transmitir que hay un futuro posible y deseable para el Pueblo andaluz, y hay que transmitirlo desde la cercanía y confianza. En la fase de eclosión de la crisis se debe mostrar nuestro carácter producto de nuestras convicciones.
- Demostrar que podemos y sabemos gobernar.
Pero sobre todo hay que saber que las palabras son cera y los hechos acero. Nuestra acción de gobierno en los ayuntamientos es la clave. Nuestros hechos son los únicos que pueden otorgarnos la confianza del Pueblo andaluz para que orientemos su futuro tal como pensamos frente al resto de alternativas que sólo saben reproducir el pasado. Que se vea que hay que practicar otra forma de hacer política basada en la honestidad, la participación, en la responsabilidad y el amor hacia el Pueblo andaluz.
NOTA: LOS DATOS ESTÁN INTRODUCIDOS SEGÚN EL ESTADO DE LAS DIFERENTES FUENTES ESTADÍSTICAS EN MAYO DE 2009.
REGLAMENTO DE ASAMBLEAS
TITULO I
DISPOSICIONES GENERALES
Artículo 1. Naturaleza
1.1 Las Asambleas Andalucistas están integradas por todos/as los/as Militantes o, en los casos previstos en los Estatutos del Partido o en este Reglamento, por sus Delegados/as.
1.2 Las Asambleas Andalucistas de Municipio son el órgano representativo de sus respectivas Agrupaciones, y pertenecen a ella todos/as sus Militantes. En el caso de que en un Municipio existan Agrupaciones de Distrito o Agrupaciones de Entidad Local Autónoma, la Asamblea Andalucista de ese Municipio la integrarán los/as Delegados/as de dichas Agrupaciones.
1.3 Las Asambleas Andalucistas de Comarca están integradas por todos/as los/las Militantes de la Comarca, o en el caso de que su número sea superior a 500, por sus Delegados/as.
1.4 Las Asambleas Andalucistas de Provincia están integradas por todos/as los/las Militantes de la Provincia, o en el caso de que su número sea superior a 500, por sus Delegados/as.
Artículo 2. Competencias
Son competencias de las Asambleas Andalucistas:
a) Elegir la Mesa.
b) Elegir al Comité Andalucista de su ámbito territorial.
c) Debatir, valorar y aprobar si procede, anualmente la gestión del Comité Andalucista de su ámbito territorial.
d) Debatir y resolver sobre las propuestas de Resolución que les sean sometidas.
e) Aprobar los Presupuestos del Comité Andalucista de su ámbito territorial y resolver sobre su estado de cuentas.
f) Aprobar los Reglamentos de funcionamiento interno de las Agrupaciones Andalucistas, en el caso de las Asambleas de Municipio, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 14.2 de los Estatutos.
g) Participar en la elaboración de las candidaturas electorales en los términos previstos en los Estatutos y en los Reglamentos que los desarrollen.
h) Elegir, en su caso, a los/las Delegados/as que representen a la Agrupación Andalucista de Municipio, de Distrito o de Entidad Local Autónoma en las Asambleas de ámbito territorial superior y en el Congreso Andalucista.
i) Ser consultadas, en el caso de las Asambleas Andalucistas de Municipio, por el correspondiente Comité Andalucista de Provincia sobre su integración en una estructura comarcal.
j) Aprobar el Acta de la Asamblea anterior.
Artículo 3. Sesiones
3.1 Se celebrarán sesiones ordinarias de las Asambleas Andalucistas, al menos, una vez al año.
3.2 Asímismo, podrán celebrarse sesiones extraordinarias de las Asambleas Andalucistas, en los términos previstos en los Estatutos y en este Reglamento, por iniciativa del órgano ejecutivo correspondiente de la Agrupación, de un órgano de gobierno ejecutivo superior o de, al menos, un tercio de los miembros de las respectivas Asambleas.
TITULO II
COMPOSICIÓN Y ELECCIÓN DE LAS ASAMBLEAS ANDALUCISTAS
Artículo 4. Miembros
4.1 Además de los descritos en el artículo 1 de este Reglamento, forman parte de las Asambleas Andalucistas de sus correspondientes territorios, como miembros natos:
a) Los miembros del Comité Nacional Andalucista, de la Comisión Ejecutiva Nacional y de la Comisión de Garantías, del correspondiente ámbito territorial.
b) Los/as Delegados/as designados/as por la Junta Nacional de Juventudes Andalucistas que representen al menos el 5% de los/as Delegados/as electos/as, y que deberán ser Militantes de una Agrupación Andalucista perteneciente al ámbito territorial de la Asamblea Andalucista de que se trate.
4.2 Sólo podrán participar con voz y voto en las Asambleas Andalucistas y ejercer el derecho de sufragio activo y pasivo, los/as Militantes que reúnan los siguientes requisitos:
a) Estar incluidos en el Censo Nacional de Militantes, y así constar en la certificación sellada y firmada por la Secretaría Nacional de Organización, emitida para la correspondiente Asamblea.
b) Estar al corriente en el pago de las cuotas. El/la Militante que no esté al corriente en el pago de sus cuotas podrá regularizar su situación hasta 24 horas del inicio de su Asamblea, lo que acreditará mediante la exhibición de la correspondiente certificación emitida por la Secretaría Nacional de Organización.
4.3 Los/las Militantes deberán acreditar su identidad mediante la presentación del su correspondiente carnet del Partido y D.N.I., pasaporte o carnet de conducir.
Artículo 5. Elección de Delegados/as
5.1 En el caso de las Asambleas Andalucistas integradas por Delegados/as, su elección se realizará por las Agrupaciones de Distrito, Entidad Local Autónoma o Municipio, al comienzo de cada año natural y su mandato tendrá validez para todas las sesiones que se celebren a lo largo de ese año.
5.2 Para la elección de Delegados/as se seguirá el siguiente calendario anual:
1. La Secretaría Nacional de Organización cerrará el Censo Nacional de Militantes a 31 de diciembre y remitirá a los Comités de Distrito, de Entidad Local Autónoma, de Municipio, Comarca y Provincia, la copia de dicho Censo correspondiente a sus Agrupaciones, con indicación de los/as Delegados/as que las representarán en las Asambleas de ámbito territorial superior, y tendrán de plazo hasta el 20 de enero siguiente para presentar las alegaciones que estimen pertinentes.
2. Entre el 25 de enero y el 24 de febrero de cada año se celebrarán las Asambleas Andalucistas de Distrito, Entidad Local Autónoma y Municipio para elegir los/as Delegados/as que representarán, en su caso, a sus respectivas Agrupaciones en las Asambleas Andalucistas de Comarca y de Provincia.
3. A partir del 25 de febrero podrán celebrarse las sesiones de las Asambleas Andalucistas integradas por Delegados/as, ya que aquellas que, de acuerdo con lo establecido en el artículo 1 de este Reglamento, estén integradas por todos/as los/as Militantes de su territorio pueden celebrarse desde el primer día del año.
5.3 El número de Delegados/as que integrarán las Asambleas Andalucistas de Provincia, de Comarca y, en su caso, de Municipio, será el siguiente:
a) Las Asambleas Andalucistas que deban representar a un número de Militantes entre 501 y 1.000 estarán integradas por 150 Delegados/as.
b) Las Asambleas Andalucistas que deban representar a un número de Militantes entre 1.001 y 2.500 estarán integradas por 250 Delegados/as.
c) Las Asambleas Andalucistas que deban representar a un número de Militantes superior a 2.500 estarán integradas por 300 Delegados/as.
5.4 El número de Delegados/as correspondientes a cada Agrupación Andalucista se distribuirá proporcionalmente a su número de Militantes. En cualquier caso, se garantizará un/a Delegado/a a todas las Agrupaciones reglamentariamente constituídas.
5.5 Los/as Militantes que reúnan los requisitos establecidos en el artículo 4.2 de este Reglamento podrán presentar candidaturas a Delegados/as en listas cerradas. Las candidaturas deberán incluir, como mínimo, un número de candidatos/as equivalente, al menos, al 50% de los Delegados/as a elegir por la correspondiente Agrupación. Asimismo, las candidaturas deberán incluir suplentes en un número superior a 1 e inferior a la mitad del total de Delegados/as a elegir.
5.6 En el caso de que en una Agrupación Andalucista se presenten varias candidaturas a Delegados/as, el reparto de éstos se realizará aplicando el sistema proporcional puro. Los Delegados/as electos/as lo serán por el orden en que figuren en la lista. En el caso de renuncia de un/a Delegado/a, se deberá formalizar por escrito, con fotocopia del D.N.I., dirigido a la Mesa de la correspondiente Asamblea, y será sustituido por el siguiente de la candidatura, y agotados éstos, por los suplentes. Igualmente se procederá en los supuestos de que un/a Delegado/a pierda su condición de Militante, no reúna los requisitos exigidos para gozar del derecho de sufragio activo y pasivo en las Asambleas Andalucistas, o deje de ser miembro de la Agrupación Andalucista por la que fue elegido/a.
CAPITULO III
REGIMEN DE FUNCIONAMIENTO DE LAS ASAMBLEAS ANDALUCISTAS
Artículo 6. Convocatoria
6.1 La convocatoria de las sesiones ordinarias de las Asambleas Andalucistas compete al órgano de gobierno ejecutivo del correspondiente ámbito territorial, que deberá hacerlo por escrito y al menos diez días antes de su celebración, de lo que habrá de quedar constancia fehaciente.
6.2 Las sesiones extraordinarias de las Asambleas Andalucistas podrán convocarse:
a) Por el órgano ejecutivo del correspondiente ámbito territorial, a iniciativa propia, a petición de un tercio de los miembros de la propia Asamblea Andalucista, o a petición de un órgano de gobierno ejecutivo de ámbito territorial superior.
b) Por la Comisión Ejecutiva Nacional.
Las sesiones extraordinarias deberán convocarse por escrito y al menos cinco días antes de su celebración, de lo que habrá de quedar constancia fehaciente y en los casos en que hayan sido solicitadas por 1/3 de los miembros de la Asamblea, el Comité respectivo deberá convocarla en un plazo no superior a los diez días posteriores a la recepción de la petición y habrán de celebrarse en un plazo no superior a los 20 días siguientes de la recepción de la petición.
6.3 Para la elección de Comités, la convocatoria de la correspondiente Asamblea Andalucista, que tendrá carácter de ordinaria, compete al órgano de gobierno ejecutivo inmediato superior.
6.4 Previamente a la convocatoria de cualquier Asamblea Andalucista, el órgano de gobierno ejecutivo convocante deberá comunicarlo, con indicación del Orden del Día, a la Secretaría Nacional de Organización, al objeto de recibir la oportuna certificación actualizada del Censo Nacional de Militantes.
Artículo 7. Orden del Día
7.1 El órgano de gobierno ejecutivo convocante fijará el Orden del Día de la Asamblea Andalucista que se adjuntará con la convocatoria, expresándose igualmente el lugar, día y hora de celebración.
7.2 En las sesiones ordinarias, el Orden del Día habrá de incluir, sin perjuicio de los que estime pertinentes el órgano de gobierno convocante, los siguientes puntos:
a) Elección de la Mesa.
b) Aprobación del Acta de la sesión anterior.
c) Altas y baja de Militantes.
d) Informe de resoluciones, circulares, convocatorias y comunicados de los distintos órganos de gobierno del Partido.
e) Ruegos y preguntas.
En cualquier caso, en el Orden del Día de la primera sesión ordinaria del año de las Asambleas Andalucistas, el Comité correspondiente incluirá un informe político y de gestión, para su debate y votación por la Asamblea.
Asimismo, cualquier Militante o Delegado/a podrá solicitar la inclusión de un punto en el Orden del Día, correspondiendo al órgano convocante tomar en cuenta o no dicha solicitud.
7.3 En las sesiones extraordinarias sólo se debatirán los puntos incluidos en el Orden del Día, que habrán de ser exclusivamente los propuestos por quien haya promovido su celebración, y en ningún caso procederá la aprobación de actas de sesiones anteriores.
Artículo 8. Credenciales
8.1 El órgano convocante de las Asambleas Andalucistas, cuando el número de asistentes así lo aconseje, podrá constituir una Mesa de Credenciales, al menos una hora antes del inicio de la Asamblea.
8.2 La Mesa de Credenciales cotejará con la copia del Censo Nacional de Militantes expedida para la Asamblea, quienes reúnen los requisitos para participar en la Asamblea, entregando las correspondientes credenciales. Igualmente podrá emitir credenciales para los invitados y los medios de comunicación. De no constituirse Mesa de Credenciales, las oportunas comprobaciones corresponderán a la Mesa de la Asamblea.
8.3 En el caso de Asambleas Andalucistas en las que hayan de celebrarse elecciones, y si concurrieran varias candidaturas, se garantizará la presencia de representantes de las mismas en la Mesa de Credenciales.
Artículo 9. La Mesa de las Asambleas
9.1 Las sesiones de las Asambleas Andalucistas son moderadas y ordenadas por una Mesa compuesta por un/a Presidente/a, un/a Secretario/a y uno o tres vocales. A la Mesa de las Asambleas le corresponde velar por el cumplimiento del Orden del Día y de lo dispuesto en los Estatutos y Reglamentos del Partido.
9.2 La Presidencia de la Mesa la ostenta la Primera Secretaría del órgano de gobierno ejecutivo convocante, que puede delegar expresamente en otro miembro de dicho órgano. En el caso de asistir la Primera Secretaría de un órgano de gobierno de ámbito territorial superior, u otro miembro de dicho órgano por delegación expresa, será éste/a quien ostente la Presidencia.
9.3. El/la Presidente/a de la Asamblea Andalucista abrirá la sesión, procediéndose a continuación a la elección de los restantes miembros de la Mesa de la Asamblea.
9.4 El/la Secretario/a y los/las vocales serán elegidos/as por los miembros de la Asamblea Andalucista de entre ellos, al comienzo de la sesión.
9.5 En el caso de Asambleas Andalucistas en las que hayan de celebrarse elecciones, y si concurrieran varias candidaturas, habrá un representante de cada una de ellas en la Mesa, con voz pero sin voto.
Artículo 10. Presidencia
El/la Presidente/a de la Mesa de la Asamblea tiene las siguientes funciones:
a) Abrir la sesión.
b) Moderar los debates, dando y quitando el uso de la palabra, y mantener el orden durante la sesión.
c) Garantizar el derecho de los/las Militantes a expresar libremente sus opiniones, dentro del respeto a los Estatutos y Reglamentos del Partido.
d) Cumplir y hacer cumplir los Estatutos y Reglamentos del Partido.
e) Levantar la sesión.
Artículo 11. Constitución de las Asambleas
11.1 Las Asambleas Andalucistas quedarán constituidas en primera convocatoria a la hora señalada, si están presentes la mayoría de los/las Militantes convocados/as, o media hora más tarde, en segunda convocatoria, con los presentes. En el caso de sesiones extraordinarias convocadas por iniciativa de los miembros de las Asambleas será precisa, al menos, la asistencia de un tercio de éstos.
11.2 La Mesa de la Asamblea podrá admitir la presencia, como invitados, de personas ajenas al Partido y de medios de comunicación, así como de Militantes que no sean miembros de la Asamblea.
11.3 Cualquier miembro de la Asamblea podrá solicitar en el momento de su constitución, verbalmente o por escrito, las aclaraciones que estime precisas sobre los asuntos comprendidos en el Orden del Día.
Artículo 12. Resoluciones
12.1 Las Asambleas Andalucistas debatirán y aprobarán, en su caso, las propuestas de Resolución, referidas a asuntos de su competencia, incluidas en el Orden del Día.
12.2 En las sesiones ordinarias de las Asambleas Andalucistas, podrán presentarse a la Mesa de la Asamblea propuestas de Resolución suscritas por un tercio de sus miembros. En este caso, la Mesa someterá a la Asamblea su inclusión en el Orden del Día, y en caso de así estimarse por la mayoría de la Asamblea se procederá a su debate y votación.
12.3 Los Comités respectivos presentarán preceptivamente propuestas de Resolución en todos los asuntos incluidos en el Orden del Día que procedan. Su defensa corresponderá a los miembros de los Comités designados al efecto.
12.4 La documentación correspondiente a los asuntos a debatir deberá estar a disposición de los miembros de las Asambleas Andalucistas al menos dos días antes de la celebración de las sesiones.
Artículo 13. Desarrollo de las Sesiones
13.1 La Mesa concederá y retirará el uso de la palabra, determinando su momento y duración.
13.2 El orden de intervenciones vendrá determinado por el orden en la petición de la palabra.
13.3 Si un miembro de la Asamblea es llamado para tomar la palabra y no se encuentra presente, se entenderá que renuncia a hacer uso de ella.
13.4 Nadie podrá ser interrumpido en el uso de la palabra salvo por el/la Presidente/a, para advertirle sobre el agotamiento del tiempo de uso de la palabra, para llamarle al orden, para retirarle la palabra o para hacer llamadas al orden al resto de la Asamblea o a alguno de sus miembros.
13.5 Cuando a juicio de la Mesa, en el desarrollo de los debates se hicieran alusiones personales a un/a Militante, podrá concederse al aludido/a un turno de palabra para contestar a las alusiones realizadas, al que también tendrá derecho en la siguiente sesión si en la que se produjeron las alusiones no se encontraba presente.
13.6 En todo debate, el/la que fuere contradicho/a en sus argumentaciones por otro/a interviniente tendrá derecho a replicar por una sóla vez, pudiendo la Mesa acordar que el derecho de réplica se realice en un turno común para todos/as los/as intervinientes.
13.7 La Mesa determinará cuando un asunto está suficientemente debatido y cerrará el debate.
13.8 La Mesa de la Asamblea podrá ordenar la expulsión de la sesión de cualquiera de sus miembros que infrinja reiteradamente los Estatutos y Reglamentos del Partido.
Artículo 14. Cuestiones de Orden.
14.1 En cualquier momento del debate, los miembros de las Asambleas Andalucistas podrán plantear a la Mesa, que deberá conceder el uso de la palabra, cuestiones de orden por los siguientes motivos:
a) Cuando se considere que el debate se está alejando de su objeto.
b) Cuando se considere que por la Mesa o por otro miembro de la Asamblea se están infringiendo los Estatutos o los Reglamentos de Partido. En este caso el solicitante de la cuestión de orden deberá citar el precepto infringido.
c) Cuando se considere que la Mesa debe aplicar determinado artículo de los Estatutos o los Reglamentos del Partido. En este caso, el solicitante de la cuestión de orden deberá citar la norma cuya aplicación reclama.
14.2 La cuestiones de orden son resueltas por la Mesa de la Asamblea.
Artículo 15. Enmiendas
15.1 Antes de iniciarse el debate de los asuntos del Orden del Día sobre los que ha de recaer Resolución de las Asambleas Andalucistas, podrán presentarse, por escrito y ante la Mesa, enmiendas totales o parciales, ésta últimas de adición, sustitución o supresión.
15.2 Las enmiendas han de ir avaladas por un 5% de los miembros de la Asamblea, o presentadas por un órgano de gobierno ejecutivo con jurisdicción en el ámbito territorial correspondiente.
Artículo 16. Ruegos
Los Ruegos son las peticiones que se formulan al finalizar el Orden del Día de las sesiones de las Asambleas Andalucistas por cualquiera de sus miembros. En ningún caso provocarán debate y se incorporarán a las Actas.
Artículo 17. Preguntas
Las Preguntas son dirigidas por los miembros de las Asambleas Andalucistas a sus correspondientes Comités y habrán de ser contestadas en la sesión en la que se formulen o contestadas por escrito al formulante en el plazo de siete días, dándose cuenta de dicha respuesta en la siguiente sesión.
Artículo 18. Candidaturas para Órganos de Gobierno
18.1 En las Asambleas Andalucistas en las que hayan de elegirse órganos de gobierno ejecutivos, la presentación de candidaturas habrá de realizarse hasta 24 horas antes del comienzo de la sesión y ante el órgano de gobierno jerárquicamente superior al que sea objeto de elección.
18.2 Las candidaturas a órganos de gobierno ejecutivos serán completas, cerradas y bloqueadas, en los términos previstos en los Estatutos y los Reglamentos del Partido, y en ellas deberá figurar la aceptación de todos los candidatos.
18.3 Los/las Militantes que reúnan los requisitos previstos en el artículo 4.2 de este Reglamento podrán presentar candidaturas a los órganos de gobierno, si bien en el caso de las Asambleas integradas por Delegados/as deberán contar con el aval escrito y exclusivo de un 15% de éstos.
18.4 En el caso de que concurran varias candidaturas para un órgano de gobierno resultará elegida la que obtenga mayor número de votos.
Artículo 19. Votaciones
19.1 Se considerarán aprobadas por asentimiento las propuestas que, sometidas por el Presidente a la consideración de la Asamblea, no susciten reparo alguno. En cualquier otro caso se someterán a votación.
19.2 Las votaciones pueden ser públicas o secretas.
19.3 Las votaciones serán secretas cuando así lo solicite la mayoría de los asistentes a la Asamblea, en los casos previstos por los Estatutos y los Reglamentos del Partido y siempre que haya de realizarse cualquier elección de personas. En estos casos, la Mesa adoptará las medidas necesarias para garantizar el secreto del voto.
19.4 El escrutinio de la votación lo realizará y controlará exclusivamente la Mesa de la Asamblea, de forma pública.
Artículo 20. Actas
20.1 La Secretaría de la Mesa de la Asamblea levantará el Acta de la sesión, que habrá de contar con su firma y con el visto bueno de la Presidencia.
20.2 Las Actas expresaran sucintamente lo tratado en las sesiones de las Asambleas Andalucistas, con expresa indicación, en su caso, del resultado de las votaciones.
20.3 Las Actas deberán ser aprobadas siempre en la primera sesión ordinaria que celebren las Asambleas Andalucistas.
20.4 En el caso de que algún miembro de la Asamblea planteara correcciones al Acta, la Mesa de la Asamblea decidirá si se aceptan, siempre que no afecten al fondo del asunto. De afectar las impugnaciones al Acta al fondo de los asuntos, el Presidente abrirá un debate para que la Asamblea se pronuncie sobre la cuestión. Todas las observaciones y rectificaciones que afecten a las Actas de sesiones anteriores se consignarán en el Acta de la sesión en que aquéllas se hayan realizado.
20.5 Las Actas de las Asambleas Andalucistas, debidamente cumplimentadas, se entregarán a los correspondientes Comités antes de que transcurran cinco días desde su celebración.
20.6 Las Actas serán archivadas y custodiadas por el respectivo Comité en su sede, pudiendo ser consultadas por cualquier Militante afiliado a las Agrupaciones afectadas.
20.7 Los respectivos Comités remitirán las Actas de sus Asambleas Andalucistas al órgano de gobierno ejecutivo superior y a la Secretaría Nacional de Organización, en un plazo no superior a diez días desde su celebración.
Artículo 21. Recursos
21.1 La Comisión de Garantías resolverá los recursos que se planteen en relación con la convocatoria, constitución, desarrollo y acuerdos de las Asambleas Andalucistas.
21.2 Están legitimados para presentar dichos recurso los órganos de gobierno ejecutivos, en su ámbito territorial, o el 20% de los miembros de las Asambleas Andalucistas, en el plazo de un mes tras su celebración.
21.3 La Comisión de Garantías resolverá los recursos en un plazo máximo de dos meses, pudiendo acordar previamente la suspensión cautelar del acto recurrido.
Disposición Transitoria Primera
De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 24.1 de los Estatutos del Partido, las Asambleas Andalucistas para la elección de los Comités de Distrito, Entidad Local Autónoma, Municipio, Comarca y Provincia, habrán de celebrarse con anterioridad al 6 de junio de 2005.
A tal efecto, y exclusivamente para la celebración de estas Asambleas Andalucistas, se autoriza a la Comisión Ejecutiva Nacional a fijar el calendario al que se refiere el artículo 5.2 de este Reglamento, así como a establecer los periodos en los que habrán de celebrarse las Asambleas Andalucistas de elección de sus respectivos Comités, de acuerdo con lo regulado por los Estatutos del Partido.
Disposición Transitoria Segunda
Aquellos militantes que tras la celebración del XIV Congreso Nacional hayan satisfecho la última cuota emitida por el Partido podrán participar en su asamblea de municipio con el reconocimiento de su derecho al sufragio activo y pasivo hasta el 31 de diciembre de 2009 o hasta la modificación de los actuales estatutos. Esta disposición entrará en vigor a partir del 16 de octubre de 2008.
REGLAMENTO ORGANIZACIÓN TERRITORIAL
TITULO I
DE LA ESTRUCTURA TERRITORIAL
Artículo 1. Naturaleza de las Agrupaciones
1.1 Las Agrupaciones Andalucistas, una vez constituidas conforme a los Estatutos y este Reglamento, están integradas por todos sus Militantes.
1.2 Las Agrupaciones Andalucistas tienen autonomía para regular su propio funcionamiento de conformidad con los Estatutos y los Reglamentos que los desarrollen.
Artículo 2. Constitución de las Agrupaciones
2.1 Las Agrupaciones Andalucistas serán constituidas por la Comisión Ejecutiva Nacional, siempre que las mismas estén integradas, al menos, por cinco militantes en pleno uso de sus derechos políticos.
2.2 En aquellos municipios en los que el número de Militantes sea superior a 500, tengan una población superior a 100.000 habitantes o su configuración geográfica sea dispersa, la Comisión Ejecutiva Nacional, a propuesta del Comité de Municipio correspondiente, y oído el Comité de Provincia, podrá constituir agrupaciones de ámbito inferior al Municipio, que se denominarán Agrupaciones de Distrito, en unos casos, o Agrupación de Entidad Local Autónoma, en otros.
2.3 Una vez aprobada la constitución de una Agrupación, la Comisión Ejecutiva Nacional convocará Asamblea para la elección del correspondiente Comité, debiendo levantarse acta para su archivo en la Comisión Ejecutiva Nacional y el Comité de Provincia, que deberá contener al menos los siguientes puntos:
1.- Cumplimiento de los requisitos de constitución de la Asamblea.
2.- Orden del Día.
3.- Composición de la Mesa.
4.- Relación de asistentes.
5.- Elección y composición del Comité.
2.4 En el caso de existir alguna razón que justificara aplazar la realización de la Asamblea prevista en el apartado anterior, la Comisión Ejecutiva Nacional nombrará una Comisión Gestora.
2.5 Todos los órganos de gobierno territoriales del Partido deberán renovarse tras la celebración del Congreso Andalucista.
Artículo 3. Disolución de las Agrupaciones
3.1 Corresponde a la Comisión Ejecutiva Nacional la disolución de una Agrupación o de sus órganos de gobierno, debiendo dar cuenta al Comité Nacional Andalucista, cuando el número de militantes resultase, por cualquier motivo, ser inferior a cinco, o no se pueda constituir el correspondiente Comité.
3.2 No obstante, en el caso de que la Agrupación tuviese menos de cinco militantes, a propuesta del Comité de la Provincia, la Comisión Ejecutiva Nacional podrá mantener la existencia de dicha Agrupación por un periodo máximo de tres meses, transcurridos los cuales sin que haya aumentado el número de militantes, quedará automáticamente disuelta.
3.3 En caso de disolución, el Comité de la Provincia se hará cargo de la documentación y bienes de la Agrupación.
3.4 Una Agrupación de Distrito o Entidad Local Autónoma quedará disuelta cuando desaparezcan las causas que motivaron su constitución, conforme a los Estatutos y Reglamentos.
3.5 Así mismo, la Comisión Ejecutiva Nacional podrá intervenir la actividad normal de una Agrupación en los supuestos siguientes:
A.- Cuando de produzcan actos de indisciplina reiterada por los órganos de gobierno de la Agrupación, o se hayan adoptado acuerdos que vulneren los Estatutos.
B.- Cuando se estime necesario por la naturaleza de las faltas cometidas y por el número de Militantes implicados.
3.6 La Comisión Ejecutiva Nacional puede intervenir la actividad normal de una Agrupación acordando:
a) La suspensión del órgano de gobierno de la misma, por un periodo de tres meses, transcurridos los cuales la Comisión Ejecutiva Nacional, levantará la suspensión o propondrá al Comité Nacional Andalucista la disolución de dicho órgano o de la Agrupación.
b) Proponiendo directamente al Comité Nacional Andalucista la definitiva disolución del Comité o de la Agrupación.
3.7 La Comisión Ejecutiva Nacional deberá oír el Comité afectado y realizar las consultas que considere pertinentes.
3.8 La suspensión de las funciones de un Comité o la disolución de la Agrupación o de su órgano de gobierno supondrá, en todos los casos, el nombramiento por la Comisión Ejecutiva Nacional de una Comisión Gestora.
3.9 Las Comisiones Gestoras que se constituyan en los casos previstos en los Estatutos y en este Reglamento ejercerán las competencias estatutarias previstas para el órgano de gobierno de la Agrupación. En todo caso, la Comisión Ejecutiva Nacional podrá alterar la composición de las Comisiones Gestoras si entendiera que no cumplen adecuadamente las tareas para las que fueron creadas, oídos los Comités de Provincia competentes.
Artículo 4. Organización Comarcal
4.1 La estructura comarcal se establece reglamentariamente por el Comité Nacional Andalucista a propuesta de la Comisión Ejecutiva Nacional.
4.2 Los Comités de Provincia deben constituir Asambleas y Comités Andalucistas de Comarca, previa consulta a las Asambleas Andalucistas de Municipio que se vayan a integrar en dicha comarca.
4.3 Se constituirán Asambleas y Comités Andalucistas de Comarca de acuerdo con el mapa comarcal aprobado por la Comisión Ejecutiva Nacional.
4.4 Los órganos de gobierno de una Comarca quedarán disueltos cuando desaparezcan las circunstancias exigidas para su constitución o se den circunstancias excepcionales que, a juicio de la Comisión Ejecutiva Nacional, y previa consulta al Comité de Provincia, motiven declarar su disolución, debiendo dar cuenta al Comité Nacional Andalucista. En estos casos, el Comité de la Provincia correspondiente se hará cargo de la documentación y bienes de la organización comarcal.
4.5 En el caso de que sólo exista una Agrupación de Municipio en una Comarca, la Primera Secretaría de aquélla asumirá la labor de representación comarcal ante los órganos del Partido.
TITULO II
DE LOS ORGANOS DE GOBIERNO TERRITORIALES
Artículo 5. Definición de los órganos de gobierno territoriales
5.1 Los órganos de gobierno territoriales del Partido son las Asambleas Andalucistas y los Comités Andalucistas de Distrito o Entidad Local Autónoma, de Municipio, de Comarca y de Provincia.
5.2 La Asamblea estará constituida por todos los militantes de la Agrupación, o por delegados elegidos en los casos previstos estatutariamente.
5.3 La Asamblea aprueba la línea de acción política y sectorial, de acuerdo con las resoluciones del Congreso y de los órganos de gobierno de ámbito superior. Sus competencias y normas de funcionamiento vienen establecidas por los Estatutos y por el Reglamento de Asambleas.
5.4 El Comité de Municipio es la unidad básica de la dirección del Partido dentro de su ámbito, opera como órgano ejecutivo de la Agrupación y se somete a la Asamblea en los términos establecidos en los Estatutos y Reglamentos.
5.5 Los Comité de ámbito inferior al Municipio son responsables del cumplimiento de las obligaciones de los militantes, así como de su participación en las tareas del Partido, actuando políticamente bajo la coordinación del Comité Andalucista de Municipio correspondiente.
5.6 El Comité Andalucista se reúne al menos una vez al mes. Ejecuta las resoluciones de la Asamblea y aplica la línea política definida por el Congreso del Partido y los órganos de gobierno de ámbito superior.
5.7 Las competencias de los Comités Andalucistas, en su propio ámbito, son las que vienen recogidas en el artículo 50 de los Estatutos del Partido.
Artículo 6. Composición de los órganos de gobierno territoriales
6.1 Los Comités Andalucistas están constituidos por:
-Primera Secretaría.
-Secretaría de Organización.
-Secretaría de Comunicación.
-Secretaría de Administración y Finanzas.
-Secretaría de Política Municipal.
-Secretaría de Formación.
-Otros miembros hasta un total máximo de quince.
-Asimismo forma parte del Comité la Secretaría de Política para la Juventud, cuyo titular debe ser elegido por el propio Comité, a propuesta de Juventudes Andalucistas.
6.2 El titular de la Secretaría de Política para la Juventud debe ser elegido por el órgano de gobierno del ámbito territorial equivalente en Juventudes Andalucistas.
6.3 La Primera Secretaría de cualquier Comité pertenece al Comité correspondiente de inmediato rango superior.
6.4 La responsabilidad política general del Comité es colegiada, sin perjuicio de las responsabilidades concretas en que pudieran incurrir cualquiera de sus miembros.
6.5 Los miembros de un Comité están obligados a asistir a las reuniones del mismo. Aquellos miembros que no hayan asistido injustificadamente al menos a la mitad de las sesiones celebradas en un año natural, o a tres sesiones seguidas, cesarán automáticamente, pudiendo cubrirse dicha vacante por el propio Comité a propuesta del Primer Secretario, debiendo ratificarse en la primera Asamblea ordinaria que se celebre.
6.6 También se considera causa de cese la pérdida de confianza de un miembro por parte del Comité, debiendo aprobarse dicho cese por el Comité, a propuesta del Primer Secretario y posterior ratificación en la primera Asamblea ordinaria que se celebre.
6.7 Cuando se produzcan simultáneamente vacantes en número superior a la mitad de los componentes del Comité o cuando se produzca la vacante en la Primera Secretaría, la Comisión Ejecutiva Nacional, oídos los Comités Territoriales correspondientes nombrará una Comisión Gestora que habrá de convocar Asamblea para elegir nuevo Comité en un plazo inferior a seis meses, prorrogable por tres más.
Artículo 7. Competencias de los miembros de los Comités Andalucistas
1. Primera Secretaría.
1.1 Es la máxima responsable de las actuaciones políticas y administrativas del Comité.
1.2 Dirige y coordina la política y la estrategia en su ámbito territorial.
1.3 Ostenta, en su ámbito, la representación máxima del Partido y es su portavoz.
1.4 Preside las reuniones del Comité.
1.5 Coordina los trabajos del Comité y convoca sus reuniones, con el correspondiente orden del día.
1.6 Fomenta y coordina las actividades dirigidas a desarrollar y consolidar la acción política del Partido.
1.7 Define, coordina y controla la ejecución del Plan de Actuación.
1.8 Es responsable de los informes de gestión.
2. Vicesecretarías.
La Primera Secretaría puede proponer a la Asamblea correspondiente la elección de una o más Vicesecretarías, para que le asistan y sustituyan, por el orden que proceda, en las funciones de dirección del Comité.
3. Secretaría de Organización.
3.1 Es la responsable del funcionamiento orgánico, mantiene la relación con los militantes, vela por el cumplimiento de las decisiones emanadas de los órganos y se coordina con sus homólogos de ámbito superior.
3.2 Realiza el seguimiento de la afiliación y es responsable del censo de su agrupación, coordinándose con la Secretaría Nacional de Organización.
3.3 Fomenta y coordina las actividades dirigidas a desarrollar y consolidar la posición del Partido en la sociedad.
3.4 Es responsable de la elaboración del Plan Anual de Trabajo.
3.5 Sustituye a la Primera Secretaría, en caso de no existir Vicesecretarías.
4. Secretaría de Comunicación.
4.1 Es la responsable de las tareas de comunicación e imagen del Partido y se coordina con su homólogos de ámbito superior.
4.2 Es responsable de la clasificación, seguimiento y archivo de las noticias de relevancia social, económica y política.
4.3 Coordina y controla la imagen del Partido en todo tipo de actos públicos.
4.4 Asegura la presencia del Partido en relación con los medios de comunicación y establece contactos con cada uno de ellos, dentro de su ámbito territorial.
4.5 Ejerce la portavocía ante los medios de comunicación, sin perjuicio de la representación máxima que corresponde a la Primera Secretaría.
4.6 Es responsable de la dirección de las publicaciones del Partido y asegura la coherencia de sus contenidos.
4.7 Es responsable de la información puntual a la Comisión Ejecutiva Nacional sobre todas las publicaciones del Partido de su ámbito territorial.
4.8. Informa a la Comisión Ejecutiva Nacional sobre los medios de comunicación de su ámbito territorial.
.5. Secretaría de Administración y Finanzas.
5.1 Es la responsable de la gestión económica del Partido, supervisa la política presupuestaria y se coordina con sus homólogos de los órganos superiores.
5.2 Es responsable de la contabilidad del Partido, de conformidad con las instrucciones de la Comisión Ejecutiva Nacional y el reglamento sobre dicha materia.
5.3 Elabora y fiscaliza el presupuesto anual.
5.4 Es responsable del seguimiento del cobro de las cuotas de los Militantes, informando de ello periódicamente a su Comité.
5.5 Autoriza los gastos y ordena pagos y cobros, de acuerdo con los presupuestos aprobados.
5.6 Es responsable de la custodia de documentos y justificantes, para su presentación ante los órganos de gobierno superiores, a tenor de la normativa interna y de la legislación vigente.
6. Secretaría de Política Municipal.
6.1 Es la responsable de la actividad política municipal y se coordina con sus homólogos de los órganos superiores.
6.2 Es responsable del impulso y de la coordinación de las diversas iniciativas de los grupos municipales andalucistas, en su propio ámbito.
6.3 Asegura el seguimiento de la actuación política de los grupos municipales andalucistas en su propio ámbito.
7. Secretaría de Formación.
7.1 Es responsable de la formación de los militantes y del desarrollo ideológico del Partido y se coordina con sus homólogos de los órganos superiores.
7.2 Supervisa la elaboración de los documentos de contenido político.
7.3 Conduce y articula la aplicación del Plan de Formación y promueve actividades de formación política de base que contribuyan a la creación de una “cultura andalucista”.
8. Secretaría de Política para la Juventud.
8.1 Es la responsable de la política del Partido en materia de juventud y coordina las relaciones entre el Comité correspondiente y el órgano de gobierno homólogo de Juventudes Andalucistas.
8.2 Ejecuta la política de juventud del Partido, desarrollada por Juventudes Andalucistas.
8.3 Asegura los posicionamientos públicos del Partido en materia de juventud ante la sociedad y las instituciones de su ámbito territorial.
8.4 Realiza la formación de los jóvenes del Partido, favoreciendo la integración de los mismos dentro de la estructura del Partido de su ámbito territorial.
8.5 Se responsabiliza de la elaboración de un Programa de Actuación anual con objetivos cuantificados de los recursos y necesidades de su ámbito y del que responde ante su correspondiente Asamblea en el preceptivo informe anual de gestión.
9. Vocales.
Los vocales de un Comité Andalucista pueden tener las responsabilidades ejecutivas que el propio Comité les encomiende, en cuyo caso se responsabilizarán de la ejecución de dicho cometido.
Artículo 8. Plan Anual de Trabajo
Los Comités Andalucista elaborarán un Plan Anual de Trabajo, que ha de promover el trabajo orgánico de integración en la sociedad, la implantación del Partido y la formación de los militantes y del que habrán de rendir cuentas ante las Asambleas correspondientes.
Artículo 9.Comisión Delegada
A propuesta de la Primera Secretaría, el Comité puede elegir una Comisión Delegada que, presidida por el Primer Secretario, ejercerá las competencias que se le deleguen y de la que habrán de formar parte, al menos, la Secretaría de Organización y de Administración y Finanzas. No serán delegables las competencias asignadas expresamente a un órgano de gobierno por los Estatutos o Reglamentos.
TITULO III
DE LOS ORGANOS CONSULTIVOS Y DE COORDINACIÓN
Artículo 10. El Consejo Político Provincial
Conforme al artículo 19 de los Estatutos del Partido y con la composición y periodicidad establecidos en dicho precepto, se reunirá el Consejo Político Provincial, órgano consultivo y asesor en el ámbito territorial de la provincia, cuyo objeto es emitir informe sobre aquellos asuntos que le sean sometidos por el órgano ejecutivo provincial, sin que en ningún caso le corresponda la adopción de acuerdos que corresponde sólo a los órganos de gobierno.
Artículo 11. La Comisión Provincial de Acción Política
La Comisión Provincial de acción política es el órgano de coordinación entre el Comité de la Provincia y los Comités Comarcales de su ámbito territorial. Su composición y funciones son las que resultan de lo dispuesto en el artículo 52 de los Estatutos del Partido.
TITULO IV
DE LAS ALTAS Y BAJAS DE MILITANTES.
Artículo 12. Admisión de Militantes
12.1 Las solicitudes de admisión en el Partido Andalucista se cumplimentan en la Agrupación de Municipio correspondiente y deben publicarse en el plazo de una semana, durante 15 días naturales, en el tablón de anuncios de la Sede correspondiente, por si hubiera alguna objeción.
12.2 Si hubiera objeciones, que podrán formularse en el plazo de 15 días de exposición, las mismas deben dirigirse por escrito y debidamente argumentadas al Comité Andalucista del Municipio correspondiente que debe oír al solicitante, para posteriormente resolver al respecto. Contra la resolución del Comité cabe recurso ante la Comisión de Garantías.
12.3 En el caso de no existir ninguna objeción en dicho plazo de exposición al público, el alta se produce automáticamente, debiendo remitirse, en el plazo de 7 días, la ficha de inscripción, junto con el impreso de domiciliación bancaria al Comité de la Provincia y a la Secretaría Nacional de Organización de la Comisión Ejecutiva Nacional, a los efectos de inscripción en el Censo Nacional.
12.4 La admisión de los Militantes tiene eficacia a partir de la entrega del carnet personal acreditativo de su pertenencia al Partido, que deberá remitir la Comisión Ejecutiva Nacional al Comité de Municipio, lo que deberá tener lugar en el plazo de un mes a partir del alta.
12.5 Los nuevos Militantes tienen la obligación de incorporarse de inmediato al Plan de Formación aprobado por la Comisión Ejecutiva Nacional y desarrollado por el Comité de Municipio correspondiente.
12.6 Las readmisiones se resuelven por la Comisión Ejecutiva Nacional, previo informe del Comité de Municipio correspondiente.
12.7 La admisión de colectivos se resuelve por la Comisión Ejecutiva Nacional, después de oir a los Comités de los Municipios afectados, previo el visto bueno del Comité Nacional Andalucista.
12.8 En el caso de que fuesen entregadas fichas de afiliación en la sede de un órgano de ámbito territorial superior, las mismas se remitirán de manera inmediata a la Agrupación de Municipio correspondiente para su tramitación conforme a los Estatutos y el Reglamento.
Artículo 13. Baja de Militantes
13.1 Baja voluntaria: Los Militantes que deseen causar baja voluntaria en el Partido deberán manifestar su decisión por escrito firmado y remitido al Comité de Municipio correspondiente, debiendo igualmente entregarse el carnet del Partido.
Entregado dicho escrito, el Comité correspondiente lo remitirá a la Comisión Ejecutiva Nacional, para que la Secretaría Nacional de Organización de manera inmediata proceda a inscribir dicha baja en el Censo Nacional, comunicándolo al citado Comité.
Se entenderá que existe baja voluntaria en los casos en que se conozca la pertenencia o vinculación de un militante a otro partido, grupo o coalición política. En este caso, la Secretaria Nacional de Organización notificará dicha baja mediante escrito dirigido al afectado.
13.2 Baja por fallecimiento: En el caso de que la baja se produjera por fallecimiento, el Comité correspondiente lo comunicará a la Comisión Ejecutiva Nacional, para que la Secretaría de Organización proceda a anotar dicha baja en el Censo Nacional.
13.3 Baja por incompatibilidad: En el caso de que la baja venga motivada por imperativo legal, el militante afectado causará alta automáticamente cuando desaparezca la causa que produjo la baja, manteniendo en todo caso su antigüedad originaria.
13.4 Baja por impago de cuotas: En todo lo referente a las bajas por impago de la cuota, se estará a lo establecido en el Reglamento de Administración, Contabilidad y Financiación.
Artículo 14. Traslado de Militantes
14.1 Los Militantes podrán solicitar el traslado de su ficha a otra agrupación mediante escrito razonado con su datos personales dirigido al Comité de la Agrupación en la que desea causar alta, enviando copia del mismo al Comité de la Agrupación en la que desea causar baja.
14.2 El Comité de la Agrupación en que se solicita el alta, en el plazo máximo de 15 días, deberá comunicar por escrito dicho traslado al Comité de la Provincia y a la Comisión Ejecutiva Nacional a los efectos de su inscripción en el Censo Nacional.
Artículo 15. Censo Nacional de Militantes
15.1 El Censo Nacional de Militantes está integrado por todos los militantes y es el único documento válido a todos los efectos para la celebración de cuantos actos de elección estén previstos en los Estatutos y Reglamentos que los desarrollan, así como el único documento que da fe de la pertenencia al Partido Andalucista.
15.2 La responsabilidad del Censo Nacional de Militantes corresponde a la Comisión Ejecutiva Nacional, que, a través de la Secretaría Nacional de Organización remite mensualmente su estado a los respectivos Comité de Provincia para que éstos a su vez los envíen a los Comités de ámbito inferior.